martes, 23 de mayo de 2017

LO SIENTO PERDON GRACIAS TE AMO

Iniciamos pidiendo comunicación con la divinidad. Divinidad por favor, limpia en mi lo que está contribuyendo para la manifestación de esta situación. Hacemos la oración de responsabilidad personal, Conocida como la oración de Morrnah, que abarca todo y a todos. En ella aceptamos que no siempre lo hemos hecho bien, que hemos creado un gran embrollo: Divino creador, padre, madre, hijo en uno, Yo, mi familia, parientes, antepasados, te hemos ofendido a ti, en pensamientos palabras obras y acciones, Desde el principio de la creación hasta el presente, Te pedimos perdón 1. Hacemos silencio, vamos a nuestro corazón: Permitimos que esto limpie, purifique, libere y sane todos los recuerdos negativos, que trasmute esas energías no deseadas en pura luz….y así sea hecho Lo siento: Por las memorias de dolor que comparto contigo Perdón: Por unir mi camino al tuyo para sanarme Gracias: Por estar aquí para mi y ayudarme en mi aprendizaje espiritual Te amo: Por ser quien eres y formar parte de mí A cada cosa o situación que tú consideres, que te perturbe, desagrade, este fuera de orden…, puedes decirles: LO SIENTO – ME LIBERO – GRACIAS – TE AMO. Esta oración para sanar y asumir incluye: Las guerras, las armas, la violencia, el terrorismo, la corrupción, la soledad, la indigencia, las drogas, la injusticia social, el maltrato físico, las enfermedades, los conflictos familiares, los resentimientos, las ofensas, los errores de nuestros antepasados, la miseria, los conflictos entre países, la alteración de los cambios climáticos, entre otros. Tu alma es eterna y formas parte del todo, esta hermosa herramienta nos permite vivir en el amor y la responsabilidad desde el principio de la creación

EJERCICIO QUEMANDO ROLES

EJERCICIO : QUEMANDO TUS ROLES Estás leyendo este libro en el nivel del jaguar, usando tu mente para comprender el lenguaje y las ideas. Este ejer- cicio tiene lugar en el nivel del colibrí —en el nivel de lo sagrado— y el objetivo es desenredar las cuerdas energéti- cas que te mantienen atado a un determinado rol. Se reali- za mejor junto a una hoguera, pero también lo puedes hacer encendiendo una vela dentro de casa. También nece- sitarás palillos de dientes, un bolígrafo y algunos pedazos de papel. Primero, en cada trozo de papel, escribe el nombre de un personaje que interpretes en tu vida. Asegúrate de que se vean al menos veinte roles, incluyendo madre, padre, pro- veedor, enfermera, curandero, alcohólico en recuperación, amante amigo, poeta, persona que está intentando dejar de fumar y cual- quier otro que consideres adecuado. Luego enrolla cada pedazo de papel alrededor del palillo de dientes y usa tu aliento para «insuflarle» tu intención de liberarte de ese rol. A continuación, acerca el palillo de dientes al fuego y con- templa cómo se quema. Sujeta cada palillo con los dedos todo el tiempo que puedas sin llegar a quemarte. Mientras arde, imagina que te estás liberando de ese rol, hasta que ya no seas ni madre, ni hijo, ni hombre, ni mujer. Al hacerlo así, estarás desenredando las cuerdas energéticas que te mantienen atado a ese personaje. Realicé este ejercicio cuando mi hijo estaba entrando en la adolescencia, y uno de los personajes que quemé fue el de padre. Mientras el palillo ardía, me dije a mí mismo: «Estoy colocando en el fuego a la persona que espero que seas, hijo mío, de modo que puedas convertirte en quien estás destinado a ser». Desde entonces, nuestra relación ha sido siempre de amigos, aunque sabe que siempre podrá contar conmigo forma de ti mismo. Eres mucho mayor que tus historias, y tienes infinidad de cosas por descubrir acerca de tu potencial. Por ejemplo, una mujer que conozco se enteró de que cuando era un bebé, su madre (que se sentía abrumada por la carga de tener que criar a dos niños pequeños) a veces la había alimentado metiéndole el biberón en la boca, en lugar de tomarla en brazos y dárselo. No entendí por qué este hecho había cambiado la percepción de esta mujer res- pecto a su madre: el día anterior, no conocía esa informa- ción, y hoy sí. Su madre era la misma persona que el día anterior; sin embargo, la mujer estaba convencida de que ese descubrimiento revelaba que se la había herido de cier- ta forma, y se sentía deprimida y engañada. Deseaba no haber descubierto ese hecho sobre su madre. Aunque no tenía ninguna evidencia de haber sufrido a causa de ese tra- to, inmediatamente creó una historia en que su fría y abu- siva madre la había maltratado. Cuando nos despojamos de historias negativas y poco originales como «mi madre era egoísta y me descuidó», podemos amar y aceptar a nuestra madre tal como es. Podemos dejar de desear que nuestro pasado haya sido dis- tinto, obsesionándonos con lo que podría haber ocurrido si papá y mamá hubiesen sido los padres que nos habría gus- tado tener. Podemos apreciar las cosas que fueron capaces de darnos en lugar de centrarnos en lo que no nos dieron. Nuestra nueva y más positiva historia sobre un padre ausente podría ser el relato de un niño que aprendió el valor de la independencia. Podemos desechar la vieja his- toria sobre lo críticos y crueles que eran nuestros abuelos y crear una nueva sobre cómo nos enseñaron que cuando uno es demasiado crítico, acaba haciendo sufrir a los demás y a uno mismo. En este nuevo relato, podemos celebrar el hecho de que se nos ha enseñado a valorar la tolerancia. Si escribiésemos historias así para nuestras vidas, podríamos prescindir de la mayor parte de la psicoterapia. OS TRES PERSONAJES ARQUETÍPICOS DE NUESTRAS HISTORIAS Para comenzar a convertir tus heridas en fuentes de poder y compasión, necesitas reconocer las historias que te cuentas a ti mismo sobre quién eres. Puede que no seas consciente de lo profundamente que crees estas historias, o que te pongas a la defensiva e insistas en que tienes dere- cho a aferrarte a tu verdad —que has sido victimizado, mal comprendido, abandonado, traicionado, han abusado de ti, etcétera—. Pero si eres capaz de liberarte de tu historia y de tus limitadas definiciones de ti mismo, puedes cambiar la trayectoria de tu vida, reinventarte a ti mismo, y crear un viaje mucho más enriquecedor para ti, tu familia y la huma- nidad como un todo. Siempre que contamos una historia sobre nuestra experiencia o la de otros, le asignamos a los personajes tres papeles que forman un opresivo triángulo coartador de poder . Estos personajes son la víctima, elverdugoy elsalvador. En el mundo de los indígenas americanos, son el indio, el con- quistador y el sacerdote. En cualquier dinámica, el indio representa a la víctima, que es oprimida por el conquista- dor (el verdugo). El sacerdote ejerce como el noble salvador 95 revelación 1: el camino del héroe cuatro revelaciones.qxd 17/01/2007 18:36 Página 95 que intenta ayudar al pobre indio con la promesa de una vida después de la muerte. 96 las cuatro revelaciones Triángulo coartador de poder Cuando vives dentro del guión de tu historia, creas lo que se conoce como vínculo traumáticocon los actores prin-cipales de tu relato, porque te conectas con ellos desde tuyo herido. En tus propias historias, siempre estás interpre-tando uno de estos papeles, aunque irás cambiando de per-sonajes a medida que el relato avance. Por ejemplo, conozco a una trabajadora social queayuda a las supervivientes de la violencia doméstica. Solíaconsiderarlas víctimas, y trabajaba horas extras para prote- ger a estas mujeres de los hombres que abusaban de ellas. Opresión (verdugo) Víctima Salvador cuatro revelaciones.qxd 17/01/2007 18:36 Página 96

SANACION DE LA ENERGIA FEMENIA

Sanación de la Energía Femenina “La energía femenina es una energía ligada al corazón y a la unión con el Espíritu y con todo lo que nos rodea y es desde el corazón desde donde nuestro mundo será sanado.” El hombre tiene que sanar y abrir su corazón. Pero la mujer,canal principal en la Tierra de esa energía femenina tiene un papel principal. La mujer debe comprender cuál es su verdadera esencia, donde está su auténtica liberación y sanar todo aquello que la impide encarnar el poder de la Diosa. La misma sanación de la mujer y esa toma de su verdadero poder, ayudarán al hombre también a curarse, al deshacer todo el rencor y toda la energía atrapada a través de historias de cientos y cientos de reencarnaciones. Para que la mujer pueda acceder a la energía de su corazón, su verdadera esencia, debe primero sanar su vientre, curar la herida ancestral de lo femenino. En prácticamente toda mujer encarnada hoy en la Tierra existe esa herida. Es la herida formada por todo el dolor acumulado en el inconsciente colectivo de la humanidad por los miles de años de represión y utilización de lo femenino. Es también la energía inconsciente del rencor contra lo masculino que se manifiesta especialmente en las relaciones de pareja, pero que está ya ahí desde el momento del nacimiento, reflejada desde el principio en la relación con el padre progenitor, arquetipo de lo masculino. Aunque la mujer de forma generalizada está despertando, muy pocas mujeres han realizado todavía el trabajo de abrazar, hacer consciente y liberar esa herida del dolor y del rencor. En tanto esa herida no se sane, la mujer no podrá liberarse, siguiendo atada a lo masculino, y por ende, siguiendo también nuestro mundo atado a lo masculino. Sanar la herida es perdonar, que es realmente liberar a los demás y liberarnos a nosotros mismos. Es desatar lo ilusorio. El pasado que solo está en la mente. Mientras no perdonamos quedamos atados a aquello contra lo que reaccionamos y es lo que una y otra vez llamaremos y crearemos en nuestra propia vida. Todo esto se mueve normalmente a niveles inconscientes y es ahí precisamente donde debemos actuar, observándonos, haciéndonos conscientes de todo eso que estaba antes oculto y que no podíamos ver. Es un trabajo de elevación de la conciencia. Cuantos más hagamos el trabajo, más fácil será para el resto. Para perdonar es muy importante ver las cosas con más amplitud. Comprender que todo esto no es un tema personal, que es la historia de la humanidad, la historia de cientos y cientos de reencarnaciones, donde todos hemos pasado por todo. Unas veces como hombres, otras como mujeres. Lo que realmente estamos haciendo es liberar el karma de la humanidad, desde la mujer o el hombre que hemos elegido ser en la encarnación actual. El verdadero poder de la mujer no está en “igualarse” al hombre en su “fuerza”, en su “racionalidad”, no está en afrontar la vida desde su mente conceptual, analítica y discursiva. Ahí la mujer se pierde a sí misma y realiza una vana labor de liberación de lo femenino. La mujer también tiene que desarrollar su lado masculino, su mente racional y analítica, su hemisferio izquierdo, para equilibrarse. Sin un desarrollo de su lado masculino, la mujer no puede estar completa en la Tierra y todas esas características la arrastrarán a un mar de confusión, de emocionalidad, de inestabilidad, de falta de sobriedad. Podrá percibir muchas cosas, pero no podrá procesarlas, no podrá colocarlas, quedándose en un mundo vago y difuso, difícil de expresar. Es a través de las características yang (masculinas) como se puede dar forma a ese mundo, si no, demasiado etéreo. Pero este desarrollo de su parte yang, siempre debe estar dirigido desde su parte femenina, es como el sustentador que da equilibrio en el mundo. Pero no está ahí su verdadero poder. Esa necesidad de muchas mujeres de “demostrar” su valía en el mundo masculino, es una necesidad ligada a la relación con el padre no aclarada. La figura del padre debe ser recapitulada profundamente en cada mujer. Es un trabajo de liberación. Mientras una mujer no ha bajado a los entresijos de su relación con el arquetipo masculino, para ver todo el dolor emocional, toda la ira y toda la culpabilidad allí existentes, no podrá ser ella misma, se encontrará atada a esa energía que la desestabilizará, que reproducirá una y otra vez en los patrones de su vida, en sus relaciones, en su sexualidad. No podrá expresar su feminidad, su verdadero poder. En el otro lado, la mujer debe volverse hacia el arquetipo femenino, hacia la madre. También ahí es necesario un trabajo de perdón y liberación. Un trabajo de comprensión que lleve a retomar el contacto con la esencia femenina, más allá de los desequilibrios normalmente existentes en toda relación madre-hija. Es normal que para la mayoría de las mujeres de hoy en día, la madre no haya aportado suficiente “presencia” femenina en su desarrollo. Más allá de esta realidad de la relación con la propia madre, debemos comprender que lo femenino arquetípico transciende la madre física. Que es posible conectar con “la energía de la madre” a través de la Tierra y también a través de la comunión con otras mujeres. El vientre de la mujer debe ser sanado, para que la Diosa se pueda manifestar. Y hoy en día el vientre de la práctica totalidad de las mujeres se encuentra impregnado a nivel celular de la herida de siglos de dominio y deshonra de la Diosa. Las relaciones sexuales no han hecho, ni hacen, más que agravar dicha herida. Todo pene no purificado de la mente y emocionalidad masculina, que entra dentro de una mujer, no hace si no potenciar el dolor allí existente, el dolor del desamor, de la no veneración a la Diosa. El contacto con un pene que ha conectado con el corazón, facilita, es más, activa, el proceso de curación en el vientre de la mujer. Por eso es sumamente importante relacionarse con parejas que estén en el camino de poner consciencia en la sexualidad. No se trata de renunciar a la libertad sexual, pero ya no podemos dejar que entre cualquier energía dentro de nosotros. Debemos empezar por honrarnos a nosotros mismos. La energía femenina es una energía ligada al corazón y a la unión con el Espíritu y con todo lo que nos rodea y es desde el corazón desde donde nuestro mundo será sanado. La Sanación de la Energía Femenina • 254

LA RUPTURA DEL LINAJE MATERNO

La Ruptura del Linaje Materno y el Precio de Volverse Auténtica Texto de Bethany Webster Julia Hetta Una de las experiencias más duras que puedes tener como hija en la relación con tu madre es darte cuenta de que ella está inconscientemente involucrada en tu insignificancia. Ante este sentimiento, es verdaderamente desgarrador ver que, más allá de su propia herida, la persona que te dio a luz siente, inconscientemente, tu empoderamiento como una pérdida propia. En el fondo no es una tragedia personal, sino de nuestra cultura patriarcal, que dice a las mujeres que somos “menos que”. Todas deseamos ser auténticas, ser vistas tal como somos, ser aceptadas, y ser amadas por quien realmente somos. Es una necesidad humana. Lo cierto es que el proceso de convertirnos en nosotras mismas implica ser complicadas, fuertes, intensas, asertivas y complejas, cualidades que el patriarcado pinta como poco atractivas en una mujer. Históricamente, nuestra cultura ha sido reacia a la idea de las mujeres como seres individuales. El patriarcado identifica a las mujeres atractivas como seres complacientes, que buscan ser aprobadas, cuidan las emociones, evitan el conflicto y toleran el maltrato. En cierta medida, las madres transmiten esta imagen a sus hijas, y hacen que inconscientemente se construyan una falso yo, a menudo a través de la máscara de “la rebelde”, “la solitaria” o “la niña buena”. El mensaje principal es “Para ser amada no debes crecer”. Sin embargo, las nuevas generaciones de mujeres tenemos el deseo de ser auténticas. Se podría decir que, con cada nueva generación, el patriarcado se debilita y el deseo de ser auténticas se va fortaleciendo entre las mujeres, de hecho, está empezando a ser urgente. El anhelo de ser auténtica y la añoranza de la madre Daniel Murtagh Se trata de un dilema para las hijas criadas en el patriarcado. El anhelo de ser tú misma y el anhelo de ser cuidada, se convierten en necesidades que compiten entre sí, parece que tengamos que elegir entre una de las dos. Esto sucede porque tu empoderamiento está limitado en la medida en que tu madre ha internalizado las creencias patriarcales y espera que tú las acates. La presión de tu madre para que no crezcas depende principalmente de dos factores: 1) el grado en que ella haya internalizado las creencias patriarcales limitantes de su propia madre y 2) el alcance de sus propias carencias por estar divorciada de su yo verdadero. Estas dos cosas mutilan la capacidad de la madre de iniciar a su hija a su propia vida. El costo de convertirte en tu ser auténtico a menudo implica cierto grado de “ruptura” con el linaje materno. Cuando esto sucede, se rompen los hilos patriarcales del linaje materno, algo esencial para una vida adulta sana y poderosa. Por lo general se manifiesta en alguna forma de dolor o conflicto con la madre. Las rupturas del linaje materno pueden adoptar diversas formas: desde conflictos y desacuerdos hasta distanciamiento y desarraigo. Es un viaje personal y es distinto para cada mujer. Básicamente, la ruptura sirve para la transformación y la sanación. Forma parte del impulso evolutivo del despertar femenino para empoderarse con más consciencia. Es el nacimiento de la “madre no patriarcal” y el comienzo de la verdadera libertad e individualización. Charlotte Caron Por una parte, en las relaciones madre/hija más sanas, la ruptura puede provocar un conflicto, pero en realidad sirve para fortalecer el vínculo y hacerlo más auténtico. Por otra parte, en las relaciones madre/hija agresivas y menos sanas, la ruptura puede desencadenar heridas no sanadas en la madre, y provocar que esta arremeta contra su hija o la repudie. Y en muchos casos, desafortunadamente, la única opción de la hija será mantenerse a distancia indefinidamente para conservar su propio bienestar emocional. Así, en vez de ver que es el resultado de tu deseo de crecimiento, la madre puede sentir tu alejamiento/ruptura como una amenaza, un ataque personal y directo hacia ella, un rechazo a quien es ella. Ante esta situación, puede resultar desgarrador constatar que tu deseo de empoderamiento o de crecimiento personal puede hacer que tu madre, ciegamente, te vea como una enemiga. En estas situaciones podemos ver el alto precio del patriarcado en la relaciones madre/hija. Lissy Laricchia “No puedo ser feliz si mi madre es infeliz” ¿Has sentido esto alguna vez? Generalmente, esta creencia procede del dolor que te causa ver a tu madre sufrir por sus propias carencias y la compasión que te produce su lucha bajo el peso de las demandas del patriarcado. Sin embargo, cuando sacrificamos nuestra propia felicidad por la de nuestras madres, en realidad impedimos la sanación necesaria que produce llorar la herida en nuestro linaje materno. Esto solo provoca el estancamiento de ambas. Por mucho que lo intentemos, nosotras no podemos sanar a nuestras madres, y no podemos conseguir que nos vean tal como somos. El duelo es lo que trae la sanación. Tenemos que llorar por nosotras y por nuestro linaje materno. Este duelo trae consigo una gran liberación. Con cada oleada de duelo re-integramos aquellas partes de nosotras a las que tuvimos que renunciar para ser aceptadas por nuestras familias. Hay que romper los sistemas enfermos para poder encontrar un nuevo equilibrio, mucho más sano. Es una paradoja que sanemos nuestro linaje materno al alterar los patrones patriarcales, y no al mantenernoscómplices de los mismos para conservar una paz superficial. Hay que tener agallas y coraje para negarse a seguir acatando patrones patriarcales que tienen una gran fuerza generacional en nuestras familias. Dejar que nuestras madres sean seres individuales nos libera (como hijas) para ser seres individuales. Las creencias patriarcales promueven un nudo inconsciente entre madres e hijas, en el que solo una de ellas puede tener el poder. Es una dinámica de “una de las dos” basada en la escasez que deja a ambas sin poder alguno. Para las madres que han sido especialmente privadas de su poder, sus hijas pueden convertirse en “el alimento” de su identidad atrofiada y en el vertedero de sus problemas. Debemos permitir que nuestras madres recorran su propio camino y dejar de sacrificarnos por ellas. Brett Walker Estamos siendo llamadas a transformarnos en auténticos seres individuales, mujeres liberadas de las creencias del patriarcado, y a reconocer nuestro valor sin avergonzarnos. Aunque parezca una paradoja, nuestra propia individualidad es lo que contribuye a una sociedad sana, completa y unida. Tradicionalmente, a las mujeres se nos ha enseñado que es noble cargar con el dolor de los demás; que el cuidado emocional es nuestro deber y que deberíamos sentirnos culpables si nos desviamos de esta función. En este contexto, la culpa no tiene que ver con la consciencia sino con el control.Este sentimiento de culpa nos mantiene atadas a nuestras madres, nos debilita y hace que ignoremos nuestro poder. Tenemos que darnos cuenta de que no hay ningún motivo real para sentirnos culpables. El rol de cuidadora emocional nunca ha sido un rol genuinamente nuestro, simplemente forma parte de nuestro legado de opresión. Si lo miramos así, dejaremos de consentir que la culpa nos controle. Abstenernos del cuidado emocional y dejar que la gente aprenda sus propias lecciones es una forma de respetarnos a nosotras mismas y de respetar a los demás. Nuestro “sobre-funcionamiento” contribuye al desequilibrio de nuestra sociedad y desempodera activamente a los demás impidiendo su propia transformación. Debemos dejar de cargar con los pesos de los demás. Y esto se hace viendo lo inútil que es. Y tenemos que oponernos a ser las guardianas y los vertederos emocionales de aquellos que se niegan a hacer el trabajo necesario para su propia transformación. Contrariamente a lo que nos han enseñado, no tenemos que sanar a toda nuestra familia. Sólo tenemos que sanarnos a nosotras mismas. En vez de sentirte culpable por no ser capaz de sanar a tu madre ni a los otros miembros de tu familia, date el permiso de ser inocente. Si lo haces, recuperas tu construcción personal y el poder que te quitó la herida materna. Y en consecuencia, devuelves a tus familiares el poder de seguir su propio camino. Se trata de un gran cambio energético que se da al apropiarnos de nuestro valor y se ha demostrado que podemos conservar nuestro poder a pesar de los llamamientos a entregarlo a los demás. Kilim El precio de transformarnos en auténticas nunca es tan alto como el precio de permanecer en un “yo” falso. Es posible que nuestras madres (y nuestras familias) nos den la espalda cuando nos convirtamos en más auténticas. Podemos sentir hostilidad, rechazo, rabia, y una denigración total. Puede ser que todo el sistema familiar sienta el terremoto. Y puede resultar asombrosa la rapidez con la que nos pueden rechazar o abandonar cuando dejamos de sobre-funcionar y expresamos nuestro auténtico ser. En su artículo “Mindfulness and the Mother Wound”, Phillip Moffitt describe las cuatro funciones de una madre: Nutrir, Proteger, Empoderar e Iniciar.Según Moffit, el rol de la madre como iniciadora “es el aspecto más desinteresado de los cuatro, porque alienta una separación que la dejará sola”. Es una función muy profunda, también para aquellas madres que hayan sido apoyadas y honradas, y casi imposible de desempeñar para las madres que han sufrido un gran dolor y que no han llegado a sanar suficientemente sus propias heridas. El patriarcado limita severamente la capacidad de la madre de iniciar a su hija en su propia construcción personal, porque en el patriarcado, la mujer ha sido privada de su propia construcción. El patriarcado conduce al autosabotaje de la hija, a la misoginia del hijo, y a la falta de respeto del lugar del que procedemos, la misma tierra. Netali Ron Raz Es precisamente esta función de la madre como la “proveedora de la iniciación” lo que lanza a la hija a vivir su propia vida, pero este rol es solo posible en la medida que la madre haya experimentado o vivido su propia iniciación. Pero los procesos sanos de separación entre madres e hijas están muy boicoteados en la cultura patriarcal. El problema es que muchas mujeres se pasan la vida entera esperando que su madre las empuje a vivir sus propias vidas, cuando sus madres son simplemente incapaces de hacerlo. Es muy habitual ver cómo se pospone el duelo de la herida materna en mujeres que constantemente regresan al pozo negro de sus madres, buscando un permiso y un amor que ellas simplemente no tienen la capacidad de dar. En vez de completar este duelo, muchas mujeres tienden a culparse, y esto las bloquea. Tenemos que lamentar que nuestras madres no puedan ofrecernos una iniciación que ellas nunca recibieron y embarcarnos conscientemente en nuestra propia iniciación. La ruptura es en realidad una señal del impulso evolutivo de separar los hilos patriarcales de nuestro linaje materno, de romper la atadura inconsciente a nuestras madres que ha potenciado el patriarcado y ser iniciadas en nuestras propias vidas. Isao Tomoda Mi trabajo de ayuda a las mujeres a sanar su herida materna consiste en acompañarlas a salir de este ciclo de auto-culpabilidad y a hacer el duelo necesario para que puedan reivindicar su poder y potencial. Una parte de este proceso es aceptar este profundo dolor existencial, para poder iniciarnos en la libertad y la creatividad de nuestras propias vidas. Y al final, este dolor da paso a una compasión genuina y a la gratitud hacia nuestras madres y a las madres de nuestras madres. Es importante ver que, al rechazar las creencias patriarcales que dicen que para ser aceptadas deberíamos permanecer pequeñas, no estamos rechazando a nuestras madres. Lo que en realidad estamos haciendo es reivindicar nuestra fuerza vital, libres de patrones impersonales y limitantes que han mantenido a las mujeres secuestradas durante siglos. Crear un espacio seguro para el anhelo de la madre Aunque seamos mujeres adultas, añoramos a nuestra madre. Puede ser desgarrador sentir este anhelo y saber que nuestra propia madre no puede satisfacerlo, aunque hizo lo que pudo. Es importante enfrentarse a este hecho y llorarlo. Tu anhelo es sagrado y debe ser honrado. Dejar un espacio para el duelo es una parte importante de ser una buena madre para ti misma. Si no hacemos un duelo sincero de nuestra necesidad insatisfecha de cuidado maternal, inconscientemente interferirá en nuestras relaciones, causando dolor y conflicto. Christopher Mark Perez El proceso de sanar la herida de la madre implica hallar tu propia iniciación al poder y propósito de tu vida. No se trata de un trabajo de superación personal cualquiera. Sanar la herida de la madre es esencial y fundamental; es un trabajo en profundidad que te transforma interiormente y te libera, como mujer, de cadenas centenarias heredadas de tu linaje materno. Tenemos que desintoxicarnos de los hilos patriarcales en nuestro linaje materno para avanzar en nuestro empoderamiento. Sobre el rol de “la madre como iniciadora”, Moffit dice: “Este poder iniciático se asocia al de la chamana, la diosa, la maga y la mujer medicinal.” A medida que cada vez más mujeres sanamos nuestra herida materna y damos un paso firme y consciente hacia nuestro poder, encontramos por fin la iniciación que estábamos buscando. Así nos volvemos capaces de iniciar, no sólo a nuestras hijas, sino, también a nuestra cultura, como un todo que está experimentando una gran transformación. Estamos siendo llamadas a encontrar en lo más profundo de nosotras aquello que no se nos dio. Al reclamar nuestra propia iniciación mediante la sanación de la herida materna, juntas, al unísono, encarnamos cada vez más a la diosa que está dando a luz a un nuevo mundo. Marta Orlowska ©2014 Bethany Webster. Traducción de Carlota Franco. Agradecemos a Valentina Saracho la elaboración de la primera traducción de este artículo. Texto original: “The Rupture of the Mother Line and the Cost of Becoming Real”

LA DISOLUCIÓN DE LAZOS ENERGETICOS

LA DISOLUCION DE LAZOS ENERGETICOS ♥ Los lazos energéticos son unos hilos invisibles para el ojo humano que se crean entre las personas cuando existe un vínculo íntimo especial; por medio de estos lazos se manda o se recibe información o energía de la otra persona. Los lazos van de chakra en chakra conectando los 7 chakras principales de todas las personas con las que nos relacionamos. El chakra más receptivo es el del corazón Esta energía se transmite a la persona por medio de los hilos y del lazo que tengamos con ella. Captamos la información de modo inconsciente. Cuanto más tiempo conocemos a una persona y más intima es la relación con ella, más fuerte es el lazo que une. Uno de los lazos que más se fortalece con una persona es el que aparece cuando tenemos relaciones sexuales con ella. Al tener relaciones sexuales con una persona, no solamente se juntan los cuerpos físicos, como mucha gente lo piensa; energéticamente pasan cosas en tercera dimensión, más allá de nuestra capacidad de comprensión: se crean los lazos energéticos que inevitablemente nos unen a esa persona con la que estuvimos, hasta que seamos conscientes de ellos y logremos cortarlos. Los lazos energéticos tienen un aspecto positivo y un aspecto negativo. Si tenemos un lazo con una persona que nos quiere, esta nos enviará buenos pensamientos y energías. Si por el contrario hay una persona que no nos quiere y que esta pensando mal sobre nosotros, recibiremos por medio del hilo malos pensamientos, bloqueos, obstáculos y malas energías, hasta el punto que podemos llegar a enfermarnos. Llegamos al mundo con nuestro equipaje en el inconsciente, nuestro Cuerpo Emocional (que es parte del Aura) es como un disco duro donde está grabada toda nuestra información, generando una energía de atracción que nos predispone a situaciones, emociones, relaciones…Viene de nuestra experiencia en otras vidas… y nuestra tarea principal Aquí y Ahora es resolver todos esos conflictos. Si no lo hacemos podemos pasar toda la vida tropezando con la misma piedra… repitiendo pautas, cayendo en los mismos errores Si seguimos acumulando emociones sin resolver, el cuerpo acabará pasándonos factura en forma de malestar, cansancio, enfermedades y sensación de vivir una vida sin sentido. Cuando cortamos los lazos, no debemos esperar que las personas a nuestro alrededor cambien; los cortes los hacemos para cambiar nuestros propios patrones y defectos. Y eso es lo que permite el cambio en la relación y la solución del problema. Cortar lazos con alguien significa cortar con condicionamientos y modelos de conducta adquiridos. Esto no quiere decir que se pierda la conexión amorosa, los buenos recuerdos ni la imagen positiva de la persona con la que se realiza el corte, los cuales se conservan intactos. Al cortar lazos tu energía se devuelve al origen y tu regresas aquellas energías que no son tuyas ¿Cuándo tenemos que cortar los lazos energéticos? Hazlo si NO PUEDES SOLTAR personas,relaciones o viviencias… si sientes que... • Esta persona, aunque lleve años sin verla, aún atormenta tus pensamientos. • Tus padres, hermanos, amigos... son (o eran) muy absorbentes • Tus relaciones familiares no fluyen… o te sientes muy influenciado por ellos. • Rompiste una relación con otra persona porque no era una relación sana, y aun asi… continuas sintiendo… • Te acuerdas mucho con dolor y sufrimiento de un ser querido fallecido • Tienes la sensacion de que algo no me permite avanzar en la vida y no sabes el motivo ♥ TRABAJO CON LAZOS ♥ Antes de comenzar un trabajo con los lazos de energía que hayas formado con otra persona ten en cuenta lo siguiente…DEBES HACERLO DESDE EL AMOR…. recuerda SIEMPRE que esa persona es un Ser de Luz marvilloso igual que vos… y lo que está haciendo ahora forma parte de su evolución, y de la tuya… y del mutuo aprendizaje Que un Proposito los unio para aprender y sanar juntos y que … si es momento de soltarse, liberarse deben hacerlo con aceptación y amor… Perdonate y perdonale… Conectate con su Alma…de Alma a Alma y no desde el ego hacia su ego… Es importante que te asegures de que de tu parte no queda ninguna negatividad hacia ella; que realmente la has perdonado, o al menos tiene la pura intención de hacerlo… y deseas seguir con tu evolución sin que esto te afecte más, y que deseas lo mejor para esa persona… Estas dándote y dándole la LIBERTAD!! . Por más cortes energéticos que hayamos hecho con una persona, si nosotros no hemos sanado la relación, seguiremos sufriendo, enganchados a la persona o la situación… Podemos trabajar de dos maneras -Poner un filtro: Esta opción consiste en crear un filtro energético y ponerlo en el lazo, programándolo para que filtre todos los pensamientos negativos y energía de baja vibración que nos puedan llegar, de este modo ya no nos afectará la energía negativa que nos manda esa persona. Descarga de manera gratuita el audio del ejercicio en formato mp3 entrando aqui - Disolver los lazos de energia: Consiste en cortar el lazo con la persona…. Sobre a disolución de lazos, Phyllis Cristal sugiere hacerlo cada día, una o dos veces, durante 14 días, que es el tiempo que tarda el inconsciente en acabar de asumir una experiencia nueva. En ese tiempo… pueden ocurrir cosas… que tiene que ver con la modificación en tu energía que se va a producri debido a esta disolución de lazos… aq nivel mental, emocional, físico… Continua… completa tus 14 dias… No importa lo que suceda… no interpretes… NO INTERPRETES … porque en estos días… el ego estará disputándole a tu Alma el poder del control… Estas por soltar algo que alimenta a tu ego… ya sea con miedo o con rencor… Tu ego no quiere prescindir de ello, tu ego… no quiere soltar quiere que te apegues… y va a pelearle esto al Alma… Continua… Podes agendar en un diario lo que vayas viviendo y sintiendo… Capaz incluso te topes con esa persona que estas tratando de soltar… o sueñes con ella… No te detengas y completa tu Ciclo… No sucumbas ante las tentaciones de abandonar y pedile a tu Alma que brille, ilumine y te ayude a continuar… ♥ " Yo corto con Amor este lazo de energia con vos. Te dejo Libre y me libero... Te regreso tu Energia y recupero la mia, Y no te permito que vuelvas a engancharte a mi... ni me permito volver a engancharme a vos" ♥ ♥ Recuerda siempre que prevalece aquello que necesitamos mas que aquello que queremos o deseamos… y que el Plan de Dios con nuestra Alma… es Superior a los pequeños caprichos del ego ♥ Se dara…lo que sea hecho desde el Amor y en Armonia y con el Universo… y que se corresponda al Plan Divino para vos y para la otra persona… Ten siempre Fe… la certeza de que asi es y eso hara brillar a tu Alma ♥ "Yo... te solte... te deje LIBRE para que VUELES ... con las ALAS del AMOR que te dí... totalmente desplegadas... No te quedes atado, encadenado, atrapado en un atolladero de odio... aullando como un lobo herido... Las heridas SANAN cuando dejamos de tocarlas... Vuela... trasciende las fronteras del ego tormentoso... SE LIBRE para que puedas ENCONTRARTE a vos mismo... para que puedas ABRAZAR tu LUZ y BRILLAR intensamente... Se capaz de SOLTARME tambien ... ACEPTA que muchas veces... no nos es dado lo que queremos... sino lo que necesitamos ... y lo que necesitamos nos llega cuando estamos list@s!! ... Que la sombra del ego no oscurezca la LUZ que en algun momento nos ILUMINO y GUIO... Te libero de mi... y me libero de ti ... AGRADECIENDO todo lo vivido, compartido y aprendido... y deseando que siempre SEA lo mejor para tu ALMA" Con Amor… deseando desde el Amor tu Libertad y Bienestar siempre… Laura Eva