MAESTRA DE REIKI. MUNAY KI. MEMORIA CELULAR. LECTORA DE ARCHIVOS AKASHICOS. SANACIÓN MAGNIFICADA KWAN YIN.
martes, 23 de mayo de 2017
EJERCICIO QUEMANDO ROLES
EJERCICIO
:
QUEMANDO TUS ROLES
Estás leyendo este libro en el nivel del jaguar, usando
tu mente para comprender el lenguaje y las ideas. Este ejer-
cicio tiene lugar en el nivel del colibrí —en el nivel de lo
sagrado— y el objetivo es desenredar las cuerdas energéti-
cas que te mantienen atado a un determinado rol. Se reali-
za mejor junto a una hoguera, pero también lo puedes
hacer encendiendo una vela dentro de casa. También nece-
sitarás palillos de dientes, un bolígrafo y algunos pedazos
de papel.
Primero, en cada trozo de papel, escribe el nombre de
un personaje que interpretes en tu vida. Asegúrate de que
se vean al menos veinte roles, incluyendo
madre, padre, pro-
veedor, enfermera, curandero, alcohólico en recuperación, amante
amigo, poeta, persona que está intentando dejar de fumar
y cual-
quier otro que consideres adecuado. Luego enrolla cada
pedazo de papel alrededor del palillo de dientes y usa tu
aliento para «insuflarle» tu intención de liberarte de ese rol.
A continuación, acerca el palillo de dientes al fuego y con-
templa cómo se quema. Sujeta cada palillo con los dedos
todo el tiempo que puedas sin llegar a quemarte. Mientras
arde, imagina que te estás liberando de ese rol, hasta que ya
no seas ni madre, ni hijo, ni hombre, ni mujer. Al hacerlo
así, estarás desenredando las cuerdas energéticas que te
mantienen atado a ese personaje.
Realicé este ejercicio cuando mi hijo estaba entrando
en la adolescencia, y uno de los personajes que quemé fue
el de padre. Mientras el palillo ardía, me dije a mí mismo:
«Estoy colocando en el fuego a la persona que espero que
seas, hijo mío, de modo que puedas convertirte en quien
estás destinado a ser». Desde entonces, nuestra relación ha
sido siempre de amigos, aunque sabe que siempre podrá
contar conmigo
forma de ti mismo. Eres mucho mayor que tus historias, y
tienes infinidad de cosas por descubrir acerca de tu potencial.
Por ejemplo, una mujer que conozco se enteró de que
cuando era un bebé, su madre (que se sentía abrumada por
la carga de tener que criar a dos niños pequeños) a veces la
había alimentado metiéndole el biberón en la boca, en
lugar de tomarla en brazos y dárselo. No entendí por qué
este hecho había cambiado la percepción de esta mujer res-
pecto a su madre: el día anterior, no conocía esa informa-
ción, y hoy sí. Su madre era la misma persona que el día
anterior; sin embargo, la mujer estaba convencida de que
ese descubrimiento revelaba que se la había herido de cier-
ta forma, y se sentía deprimida y engañada. Deseaba no
haber descubierto ese hecho sobre su madre. Aunque no
tenía ninguna evidencia de haber sufrido a causa de ese tra-
to, inmediatamente creó una historia en que su fría y abu-
siva madre la había maltratado.
Cuando nos despojamos de historias negativas y poco
originales como «mi madre era egoísta y me descuidó»,
podemos amar y aceptar a nuestra madre tal como es.
Podemos dejar de desear que nuestro pasado haya sido dis-
tinto, obsesionándonos con lo que podría haber ocurrido si
papá y mamá hubiesen sido los padres que nos habría gus-
tado tener. Podemos apreciar las cosas que fueron capaces
de darnos en lugar de centrarnos en lo que no nos dieron.
Nuestra nueva y más positiva historia sobre un padre
ausente podría ser el relato de un niño que aprendió el
valor de la independencia. Podemos desechar la vieja his-
toria sobre lo críticos y crueles que eran nuestros abuelos y
crear una nueva sobre cómo nos enseñaron que cuando
uno es demasiado crítico, acaba haciendo sufrir a los demás
y a uno mismo. En este nuevo relato, podemos celebrar el
hecho de que se nos ha enseñado a valorar la tolerancia.
Si escribiésemos historias así para nuestras vidas,
podríamos prescindir de la mayor parte de la psicoterapia.
OS TRES PERSONAJES ARQUETÍPICOS
DE NUESTRAS HISTORIAS
Para comenzar a convertir tus heridas en fuentes de
poder y compasión, necesitas reconocer las historias que te
cuentas a ti mismo sobre quién eres. Puede que no seas
consciente de lo profundamente que crees estas historias, o
que te pongas a la defensiva e insistas en que tienes dere-
cho a aferrarte a tu verdad —que has sido victimizado, mal
comprendido, abandonado, traicionado, han abusado de ti,
etcétera—. Pero si eres capaz de liberarte de tu historia y de
tus limitadas definiciones de ti mismo, puedes cambiar la
trayectoria de tu vida, reinventarte a ti mismo, y crear un
viaje mucho más enriquecedor para ti, tu familia y la huma-
nidad como un todo.
Siempre que contamos una historia sobre nuestra
experiencia o la de otros, le asignamos a los personajes tres
papeles que forman un opresivo
triángulo coartador de poder
.
Estos personajes son la víctima, elverdugoy elsalvador. En el
mundo de los indígenas americanos, son el indio, el con-
quistador y el sacerdote. En cualquier dinámica, el indio
representa a la víctima, que es oprimida por el conquista-
dor (el verdugo). El sacerdote ejerce como el noble salvador
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revelación 1: el camino del héroe
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que intenta ayudar al pobre indio con la promesa de una
vida después de la muerte.
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las cuatro
revelaciones
Triángulo coartador de poder
Cuando vives dentro del guión de tu historia, creas lo
que se conoce como
vínculo traumáticocon los actores prin-cipales de tu relato, porque te conectas con ellos desde tuyo herido. En tus propias historias, siempre estás interpre-tando uno de estos papeles, aunque irás cambiando de per-sonajes a medida que el relato avance.
Por ejemplo, conozco a una trabajadora social queayuda a las supervivientes de la violencia doméstica. Solíaconsiderarlas víctimas, y trabajaba horas extras para prote-
ger a estas mujeres de los hombres que abusaban de ellas.
Opresión
(verdugo)
Víctima Salvador
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