sábado, 26 de noviembre de 2016

La gente quejumbrosa es mala para la salud, literalmente Vivir mejor

Si usted no soporta a las personas que pasan sus días quejándose por todo y por nada, tiene una muy buena razón para evitar su compañía. Resulta que escuchar muy seguido a gente negativa es malo para su salud, como lo explica el escritor Trevor Blake, autor de “Tres simples Pasos: un mapa para triunfar en los negocios y en la vida”, en una entrevista con The Huffington Post. El autor ha descrito cómo los neurólogos han estudiado el efecto de los entornos negativos en el cerebro y el comportamiento. De acuerdo con él, “el cerebro trabaja como un músculo más de lo que creemos. Así que si usted se queda mucho tiempo escuchando a personas negativas, es muy probable que termine comportándose y pensando como ellas”. Las personas somos criaturas de hábitos, no solo en cuanto a nuestro comportamiento sino en nuestros pensamientos. Mientras usted más se queje, es más difícil para su cerebro dejar de repetir ese tipo de pensamientos, que llegarán una y otra vez si deja que lo quejumbroso “se le pegue”. Estar expuesto a la negatividad puede incluso convertirlo en un tonto. Y es que según estudios citados por dicho medio, 30 minutos o más de negatividad, incluyendo estímulos como la televisión o la prensa, separa las neuronas en el hipocampo, “la parte del cerebro que necesitas para resolver problemas”. Sin embargo, hay una diferencia entre prestarle atención a aspectos negativos y prestarle atención a las quejas. Como explica el escritor, “generalmente, la gente que se queja no quiere buscar una solución, solo se quiere quejar“. Y lo peor, dice Blake, es que “tratar de cambiar a los quejumbrosos solo lo convertirá a usted en un nuevo tema para sus quejas”. La “quejadera” puede matar Además de lo incómodo que es estar con alguien que se queja 24/7 y lo “pegajoso” que resulta ser la negatividad, la mejor razón para permanecer alejado de ese tipo de personas es la siguiente: Quejarse y escuchar a otros hacerlo eleva los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Como se sabe, el estrés aumenta la presión arterial, incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, obesidad y diabetes; y puede, incluso, afectar el sistema inmune e interferir con la capacidad de aprender y la memoria. por Taboola Enlaces Promovidos

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