sábado, 16 de abril de 2016

EL ODIO Y DEMAS EMOCIONES

El odio y demás emociones de esa índole son anormales, perversas y van contra el normal desarrollo de la Naturaleza, porque están en discordancia con el orden eterno del Universo. Si el Amor es el pleno cumplimiento de la ley, aquello a lo que al Amor se oponga será una violación directa de la ley. Y no hay violación de la ley sin sus correspondientes contrapartidas manifestadas a través de sufrimientos y penas de una u otra forma. No hay manera de eludirlo. Los resultados ya los conocéis: cuando dais acceso a pensamientos de cólera, odio, malicia, celos, envidia, vituperio, desdén o menosprecio, y os dejáis poseer por ellos, ejercen una influencia terriblemente negativa en vuestro organismo y lo debilitan. Y si continuáis entregándoos a tan malos pensamientos, acabarán por deteriorarlo, exteriorizándose en forma de enfermedades y entonces, a estas corrosivas influencias se añadirá la de que vuestra mente vaya atrayendo influencias destructoras de otras mentes y a medida que crezcan en vosotros esas fuerzas nocivas, cooperarán con mayor eficacia al deterioro de vuestro organismo. Convenceros de que la Naturaleza-Dios es siempre constructiva y Amorosa, pero si el odio os llega del prójimo sin causa evidente por vuestra parte, entonces envolvedle en pensamientos de Amor y benevolencia, pues por este medio podréis neutralizar los efectos del odio, para que ni os alcancen ni os perjudiquen a vosotros. El Amor es siempre más fuerte que el odio y el odio siempre puede ser vencido por el Amor. Por otra parte, si oponéis odio a odio, sólo conseguiréis intensificarlo y añadiréis combustible a la ya encendida llama de la pasión emocional, alimentándola y acrecentándola, y aumentaréis así la intensidad de esas condiciones adversas. Nada ganaréis con ello. Al contrario, lo perderéis todo. Devolviendo Amor por odio seréis capaces de neutralizar esta funesta emoción, de forma que no sólo no os afecte, sino que ni siquiera os alcance. Y aún más, tarde o temprano llegaréis a convertir en amigo al enemigo. Oponed odio a odio y os degradaréis. Oponed Amor al odio y no sólo os realzaréis ante vuestros ojos, sino ante los de quien os odie. No os inculpéis, no os juzguéis ni os reprochéis nada, ni os condenéis unos a otros, pues en el espinoso camino de la vida los pies se fatigan y el corazón se entristece. Angel Luis Fernández.

No hay comentarios:

Publicar un comentario