domingo, 17 de enero de 2016

LA ESENCIA

LA ESENCIA – Cuento Era un apacible día luminoso, de esos que se suceden en la India. Estaban paseando por el bosque un abuelo y su nieto. El niño gozaba del espiritu del buscador, de aquél que quiere hallar respuestas a los grandes misterios de la existencia. De repente, dijo: – Abuelo, ¿qué sucede cuando el cuerpo muere? La voz cansada pero cariñosa del abuelo, dijo: – Mi querido nieto, el cuerpo muere, pero el ser (sí-mismo) nunca muere. Él está en tí y en mí y en todos los seres, pero es también el ser de todo el universo. Es la esencia sutil que todo lo anima. – Abuelo, perdona, pero no termino de comprender lo que quieres decirme – replicó con respeto el jovencito. En el perfecto silencio del bosque, el abuelo y el nieto siguieron paseando. De pronto, el abuelo dijo: – Ve hasta aquel árbol y coge un fruto de sus ramas. El niñito fue hasta el árbol y cogió uno de sus frutos. Luego volvió hasta su abuelo y se lo mostró. El anciano dijo: – Ahora quita la cáscara a ese fruto y dime qué ves. – El fruto, abuelo. – Abre el fruto. ¿Qué ves? – Granos, abuelo. – Coge un grano y ábrelo. ¿Qué ves? – Minúsculos granitos, abuelo. – Abre uno. ¿Qué ves ahora? – Abuelo, nada. No hay nada dentro. Y el abuelo explicó: – Esa esencia sutil que tus ojos no pueden ver, querido mío, esa esencia sutil es el ser. Mantiene en pie al gran árbol. Nos mantiene vivos a ti y a mí, como hace que el fuego arda y el río fluya. No ves esa esencia sutil, pero está ahí. El niño sonrió satisfecho, agarrándose a la mano caliente de su abuelo. El anciano y el muchachito siguieron caminando por el bosque. Fuente: un pasaje de los Upanishads encontrado en el libro “Cuentos espirituales de la India” de Ramiro A. Calle

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