jueves, 17 de diciembre de 2015

osho

Osho El aburrimiento El aburrimiento y la inquietud están profundamente relacionados. Siempre que estás aburrido estás inquieto. La inquietud es una consecuencia del aburrimiento. Intenta comprender el mecanismo. Siempre que estás aburrido quieres alejarte de esa situación. Si alguien está contando algo y tú te estás aburriendo, empiezas a ponerte nervioso. Es una indicación sutil de que quieres alejarte de ese lugar, de esa persona, de esa conversación estúpida. Tu cuerpo empieza a moverse. Evidentemente, lo reprimes por educación, pero el cuerpo ya se está moviendo porque es más auténtico que la mente; el cuerpo es más honesto y sincero que la mente. La mente está intentando ser educada, sonreír. Dices: “¡Qué interesante!”, pero por dentro estás pensando: “¡Qué aburrimiento! Ya he oído esa historia un montón de veces y ahora vuelves a contarla otra vez”. Siempre que estés aburrido te sentirás inquieto. La inquietud es una señal del cuerpo; el cuerpo te está diciendo: “Sal de aquí. Vete donde sea pero no permanezcas aquí”. Sin embargo, la mente continúa sonriendo, los ojos continúan brillando y tú sigues diciendo que estás escuchando y que nunca has oído una historia tan interesante. La mente es educada; el cuerpo sigue siendo salvaje. La mente es humana, el cuerpo sigue siendo animal. La mente es falsa; el cuerpo es sincero. La mente conoce las normas y las reglas, cómo comportarse y cómo no comportarse. Así que aunque te encuentres a una persona muy aburrida, le dirás: “¡Qué alegría verte!”. Pero en lo más profundo, si pudieras, ¡lo asesinarías! Tienes ganas de matarlo. Así que te inquietas, te pones nervioso. Si escuchas a tu cuerpo y sales corriendo, desaparecerá la inquietud. ¡Inténtalo! Cuando alguien te esté aburriendo, simplemente empieza a saltar y a correr. Observa qué ocurre; tu inquietud desaparecerá, porque lo único que intenta hacerte saber la inquietud es que la energía no quiere estar ahí. La energía ya se está marchando; la energía ya ha abandonado ese lugar. Ahora estás siguiendo los pasos de la energía, así que desaparece la inquietud. Lo fundamental es entender el aburrimiento, no la inquietud. El aburrimiento es un fenómeno muy significativo. Solo el hombre se aburre, no hay ningún otro animal que se aburra. El hombre es el único que se aburre, porque es consciente. La causa de que se aburra es la conciencia. Cuanto más sensible eres, cuanto más alerta estás, más consciente eres, más te aburrirás, y en más situaciones. La mente mediocre no se aburre tan fácilmente. Lo soporta; acepta todo lo que ocurre como bueno. No está alerta. Cuanto más alerta estés, cuanto más fresco estés, más sentirás que determinada situación es solo una repetición, te resulta intolerable, te parece estancada. Cuanto más sensible eres, más fácilmente te aburres. El aburrimiento es una señal de sensibilidad. Los árboles no se aburren, los animales no se aburren, las piedras no se aburren porque no son lo suficientemente sensibles. Esta es una de las cosas más importantes que debes entender sobre tu aburrimiento: ocurre porque eres sensible. Sin embargo, los budas tampoco se aburren. No puedes aburrir a un buda. Los animales no se aburren y los budas no se aburren, así que el aburrimiento es un fenómeno intermedio entre el animal y el buda. Para aburrirse hace falta un poco más de inteligencia y de sensibilidad de la que tienen los animales. Y para superar el aburrimiento tienes que volverte totalmente sensible. Entonces, vuelve a desaparecer el aburrimiento. Pero entre estos dos estados hay aburrimiento. Si te asemejas a un animal, desaparece el aburrimiento. Así que observarás que las personas que viven una vida muy animal se aburren menos. Comer, beber, casarse; no se aburren, pero tampoco son muy sensibles. Viven al mínimo, solo con la conciencia necesaria para la rutina de la vida cotidiana. Descubrirás que los intelectuales, las personas que piensan mucho, se aburren más porque piensan, y al pensar se dan cuenta de que hay algo repetitivo. Tu vida está llena de repeticiones. Cada mañana te levantas prácticamente igual a como llevas haciéndolo toda la vida. Desayunas casi de la misma manera. Después, vas a la oficina; la misma oficina, la misma gente, el mismo trabajo. Después vuelves a casa; la misma mujer, el mismo marido, la misma pareja. Es normal que te aburras. Te resulta muy difícil ver aquí alguna novedad; todo parece viejo, polvoriento. Ves a la gente andando por la calle y ves que están completamente aburridos. Todo el mundo está aburrido, aburrido como una ostra. Contempla sus rostros: no tienen un aura de dicha. Contempla sus ojos: están apagados, sin ningún destello de felicidad interior. Van de la oficina a casa, de casa a la oficina y, poco a poco, su vida se convierte en una rutina mecánica, en una constante repetición. Y llega un día en el que mueren. La mayoría de la gente muere sin haber estado viva. Se dice que Bertrand Russell confesó: “Si vuelvo la vista atrás, solo puedo encontrar unos cuantos momentos en mi vida en los que estuve realmente vivo, ardiendo”. ¿Puedes recordar cuántos momentos de tu vida han sido realmente ardientes? Es algo que ocurre muy pocas veces. Soñamos con esos momentos, imaginamos esos momentos, esperamos esos momentos, pero casi nunca ocurren. Incluso aunque ocurran, tarde o temprano también se volverán repetitivos. El aburrimiento es la consciencia de la repetición. Los animales no pueden aburrirse porque no pueden recordar el pasado. No pueden recordarlo, así que no pueden sentir la repetición. Tú no puedes. ¿Cómo podrías comer la misma hierba todos los días con la misma alegría? Acabas hartándote. De ahí que la gente intente cambiar. Cambian de casa, compran un coche nuevo, se divorcian. Pero de nuevo, tarde o temprano, ese elemento nuevo se volverá repetitivo. Cambiar de lugar, cambiar de casa, no servirá de nada. Cuando una sociedad se vuelve muy aburrida, la gente empieza a cambiar de una ciudad a otra, de un trabajo a otro, pero tarde o temprano se dan cuenta de que es una tontería. Sucederá lo mismo con todas las casas, con todos los coches. Entonces, ¿qué se puede hacer? Ser más consciente. No se trata de cambiar de situación. Transforma tu ser, sé más consciente. Si te vuelves más consciente serás capaz de ver que cada momento es nuevo. Pero para eso, hace falta mucha energía, una gran energía de conciencia. El río está fluyendo constantemente; parece el mismo, pero no lo es. Cambiar las cosas externas no te servirá de nada. Es como si en tu casa cambiaras continuamente los muebles de sitio. Puedes ponerlos de una manera u otra, pero hagas lo que hagas, serán los mismos muebles. Hay muchas personas que piensan continuamente cómo ordenar las cosas, dónde ponerlas, cómo colocarlas, dónde no ponerlas, y van cambiando las cosas de acuerdo con sus ideas. Pero es la misma habitación y son los mismos muebles. ¿Hasta cuándo podrás engañarte de esta manera? Poco a poco todo se asienta, desaparece la novedad. Hay dos maneras de escapar del aburrimiento: o bien no seas consciente para que no puedas sentir la repetición, o bien sé tan consciente que en cada repetición puedas ver algo nuevo. Hay que vivir con la máxima conciencia. Vive, o bien como un buda, o bien como un animal, entonces no te aburrirás. Tú eliges. Pero sabes que si te vuelves más consciente, la vida también se volverá más viva, más ajetreada, y tendrás dificultades. A veces te resultará difícil, ya lo sé, pero vale la pena. La existencia está a la disposición de aquellos que están a la disposición de la existencia.

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