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La luz de una persona es exactamente igual a la luz de un ángel, solo que no la podéis ver igual porque está escondida tras un cuerpo y eso os nubla la visión. Imaginad una vela encendida, una luz amarilla dorada, imaginad cómo se expande por la habitación hasta alcanzar todos los rincones, y luego imaginad que, por un momento, tapáis la vela con una caja de madera o cartón que no deja salir el calor ni la luz, bueno, pues solamente si sois de luz podréis captar que ahí hay otra luz, igual o semejante a la vuestra, pero alguien que esté en esa habitación se quedará a oscuras y no la verá. Eso ocurre con los cuerpos de luz, están opacados por un cuerpo material y por aditamentos superficiales como la ropa; por esa razón no los podéis ver. No se trata de que estén o no estén fuera del cuerpo, es solo que con un cuerpo material tapándolos no se perciben igual. Cuando perseguís un sueño a veces notáis cómo si una fuerza invisible absoluta os impulsase hacia más allá, fuera de vosotros, eso es el amor que os guía hacia vuestro objetivo soñado. Seguir ese impulso es caminar con seguridad, sabiendo que vais bien, que nada os podrá fallar y claro está que cuesta trabajo cuando veis que no camináis seguros, y todo es porque no creéis en vuestra propia serenidad, en vuestra propia guía. Sin embaergo, todos caminamos juntos y seguimos los mismos pasos, hacia el mismo lugar, hacia el mismo camino, el mismo destino; a veces parece difícil pero cuando veáis la perfección de las manifestaciones y cómo todo parece ajustarse solo poco a poco, entonces os parecerá sencillo.
Vuestros seres de luz acompañantes viven en otro estado de conciencia, con otro ser corporal, con otra forma y otro momento de luz, pero su camino es convergente con el vuestro, hasta llegar al mismo estado de conciencia.
MAESTRA DE REIKI. MUNAY KI. MEMORIA CELULAR. LECTORA DE ARCHIVOS AKASHICOS. SANACIÓN MAGNIFICADA KWAN YIN.
domingo, 20 de diciembre de 2015
la luz !
Angel Luis Fernández
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La luz de una persona es exactamente igual a la luz de un ángel, solo que no la podéis ver igual porque está escondida tras un cuerpo y eso os nubla la visión. Imaginad una vela encendida, una luz amarilla dorada, imaginad cómo se expande por la habitación hasta alcanzar todos los rincones, y luego imaginad que, por un momento, tapáis la vela con una caja de madera o cartón que no deja salir el calor ni la luz, bueno, pues solamente si sois de luz podréis captar que ahí hay otra luz, igual o semejante a la vuestra, pero alguien que esté en esa habitación se quedará a oscuras y no la verá. Eso ocurre con los cuerpos de luz, están opacados por un cuerpo material y por aditamentos superficiales como la ropa; por esa razón no los podéis ver. No se trata de que estén o no estén fuera del cuerpo, es solo que con un cuerpo material tapándolos no se perciben igual. Cuando perseguís un sueño a veces notáis cómo si una fuerza invisible absoluta os impulsase hacia más allá, fuera de vosotros, eso es el amor que os guía hacia vuestro objetivo soñado. Seguir ese impulso es caminar con seguridad, sabiendo que vais bien, que nada os podrá fallar y claro está que cuesta trabajo cuando veis que no camináis seguros, y todo es porque no creéis en vuestra propia serenidad, en vuestra propia guía. Sin embaergo, todos caminamos juntos y seguimos los mismos pasos, hacia el mismo lugar, hacia el mismo camino, el mismo destino; a veces parece difícil pero cuando veáis la perfección de las manifestaciones y cómo todo parece ajustarse solo poco a poco, entonces os parecerá sencillo.
Vuestros seres de luz acompañantes viven en otro estado de conciencia, con otro ser corporal, con otra forma y otro momento de luz, pero su camino es convergente con el vuestro, hasta llegar al mismo estado de conciencia.
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La luz de una persona es exactamente igual a la luz de un ángel, solo que no la podéis ver igual porque está escondida tras un cuerpo y eso os nubla la visión. Imaginad una vela encendida, una luz amarilla dorada, imaginad cómo se expande por la habitación hasta alcanzar todos los rincones, y luego imaginad que, por un momento, tapáis la vela con una caja de madera o cartón que no deja salir el calor ni la luz, bueno, pues solamente si sois de luz podréis captar que ahí hay otra luz, igual o semejante a la vuestra, pero alguien que esté en esa habitación se quedará a oscuras y no la verá. Eso ocurre con los cuerpos de luz, están opacados por un cuerpo material y por aditamentos superficiales como la ropa; por esa razón no los podéis ver. No se trata de que estén o no estén fuera del cuerpo, es solo que con un cuerpo material tapándolos no se perciben igual. Cuando perseguís un sueño a veces notáis cómo si una fuerza invisible absoluta os impulsase hacia más allá, fuera de vosotros, eso es el amor que os guía hacia vuestro objetivo soñado. Seguir ese impulso es caminar con seguridad, sabiendo que vais bien, que nada os podrá fallar y claro está que cuesta trabajo cuando veis que no camináis seguros, y todo es porque no creéis en vuestra propia serenidad, en vuestra propia guía. Sin embaergo, todos caminamos juntos y seguimos los mismos pasos, hacia el mismo lugar, hacia el mismo camino, el mismo destino; a veces parece difícil pero cuando veáis la perfección de las manifestaciones y cómo todo parece ajustarse solo poco a poco, entonces os parecerá sencillo.
Vuestros seres de luz acompañantes viven en otro estado de conciencia, con otro ser corporal, con otra forma y otro momento de luz, pero su camino es convergente con el vuestro, hasta llegar al mismo estado de conciencia.
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