jueves, 15 de octubre de 2015

FRASE DEL DIA

Frase del día por Dr. K. Parvathi Kumar La gente se esfuerza mucho para lograr la salud y la armonía. Se esfuerzan muy duramente. Buscan la armonía desesperadamente. La gente sabe que la armonía determina los sentimientos humanos. La necesidad de la armonía se siente mucho más ahora que antes. Muchos han oído hablar de los aspectos más sutiles de la armonía a través de las enseñanzas. Hay muchos enseñantes de armonía que sin embargo no son ellos mismos armoniosos. ¡Sí! La armonía es un gran concepto. La gente piensa que la armonía se obtiene de las condiciones externas. Cambian sus hábitos alimenticios y las condiciones de vida, cambian su forma de vestir, cambian sus oraciones y se trasladan de los países civilizados e industrializados a lugares como India, el Tíbet o incluso al Himalaya. Hay mucho ajetreo y bullicio para lograr la armonía alrededor de ellos. Sin embargo, se ha olvidado la ley fundamental de la armonía. El sendero a la armonía está en el arte de nuestro propio pensamiento. Para ser armonioso se tiene que proponer desde el interior de uno mismo. La armonía no es una cosa o un artículo o un objeto que se pueda comprar con euros o dólares; tiene que venir desde dentro mediante el esclarecimiento de los propios sentimientos. Esto no requiere la alfabetización ni la educación. A veces una persona analfabeta puede poseerla y el más culto no tenerla. Esto parece ser un aforismo torpe, pero es cierto. Hay un refrán que dice: “ser feliz es simple, pero ser simple es difícil”. La competencia y la codicia atraen a los hombres. Mientras que las realizaciones y los logros preocupan a la mente de los hombres, estos seguirán siendo como la barra que gira alrededor del molino. Tienen sus mentes ocupadas en lograr más y más y más, y así continuamente. Están profundamente comprometidos en hacerlo, hasta que se queman. En un mundo de competición y codicia, se tienen subproductos como los celos, el odio, el enfado, la irritación, la preocupación, las aversiones, la mezquindad y otros por el estilo. Estos subproductos ensombrecen y envenenan la mente, envenenan el pensamiento. Por la misma razón, la paz, la armonía y el equilibrio se vuelven inalcanzables. Los hombres deben saber que son seres y que deben lograr un sentido de seidad. Desde el sentido de logro deben desplazarse al sentido de seidad; ser y hacer es armonioso. Únicamente hacer, desplaza al Ser. La seidad es el estado de armonía que puede venir a través del refinamiento del proceso de pensamiento de uno mismo. Los hombres tienen que redefinirse a sí mismos.

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