MAESTRA DE REIKI. MUNAY KI. MEMORIA CELULAR. LECTORA DE ARCHIVOS AKASHICOS. SANACIÓN MAGNIFICADA KWAN YIN.
jueves, 10 de marzo de 2016
miércoles, 9 de marzo de 2016
OSHO
En la vida no hay ensayos. No puedes ensayar una situación; no puedes estar preparado para ella. Te mueves sin estar preparado. Y, cuando descubres este hecho (que moverse sin estar preparado es crear una situación en la que estemos más conscientes), entonces es la situación, y no tú en realidad, la que decide. Todo, tú y la situación total, se juntan y ocurre. Tú no eres el que decide y tampoco eres la víctima. Actuaste como la unidad orgánica de la existencia lo decidió en ese momento. No eres responsable: no hiciste nada; sólo fuiste el vehículo.
Éste es el punto medio. Ser testigo, estar alerta, actuar conscientemente, con atención, es el punto medio.
Entonces recuerda: no trates de encontrar un punto medio fijo. No hay dónde hallarlo. Y nadie más puede decidir por ti. Ni siquiera tú puedes tomar decisiones para el futuro. Éstos son todos trucos de la mente que te neurotizan. Sólo muévete sin estar preparado. Ésta es la preparación: muévete sin estar preparado; muévete y deja que las cosas pasen. Sólo conserva la conciencia y deja que las cosas decidan por sí mismas. Y te digo que, cuando estás consciente, todo encaja. De repente, todo encaja en el cosmos; no es un caos. A partir de eso desconocido, ocurre lo correcto. Si tú decides, a partir de ti, se produce lo incorrecto.
(Osho).
CUANTO HAS INVERTID0
¿Cuánto has invertido en ti?”- Maharaji
¿Hasta qué punto somos conscientes de nuestra propia existencia? Conocemos a nuestro vecino mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Hay personas cuyo comportamiento podemos predecir con mucha mayor exactitud que el nuestro.
¿Cuánto has invertido en ti? ¿Hasta dónde te has permitido comprenderte a ti mismo? Por supuesto, hay personas que dicen: “Eso es muy egoísta”. Sin embargo, abrir el regalo que le ha dado su creador es lo menos egoísta que un ser humano puede hacer.
Todas las demás actividades que realizas no tienen nada que ver con esta cosa sencilla llamada “vida”. Tienes que distinguir entre las cosas que puedes hacer porque estás vivo, y el hecho de estar vivo en sí mismo. Hay una diferencia entre ambos. Porque estás vivo puedes hacer muchas cosas, pero todo lo que vas acumulando, todo eso de lo que ahora disfrutas, vendrá y al final desaparecerá. ¿Y qué seguirá existiendo? Sólo tú: esa realidad inmortal, sin complicaciones, sin sofisticaciones, que reside en tu interior.
¿La muerte? Eso es algo que no podemos cambiar. Una vez que ocurre, ocurre. Hemos de partir. Tenemos que irnos.
¿Dónde debería estar nuestra atención? En lo que tenemos ahora. ¿Y qué es lo que tenemos ahora? Esta oportunidad de la vida. No es preciso que acudas a un templo, ni a una iglesia, ni a una mezquita, para averiguar si estás vivo o muerto. Los que están vivos lo saben. Se ha dicho que sin la consciencia, el ser humano, aun estando vivo, es como un cadáver.
¿Cuál es la diferencia? ¿Qué es eso que, al faltar, hace que a un cuerpo se le denomine cadáver?
Cuando el ser humano ya no tiene consciencia, ¿en qué se convierte? No puede experimentar dolor ni alegría. Si te colocas frente a él y le dices: “Tu cuenta bancaria está vacía”, el cadáver no va a llorar, o le dices: “No tienes trabajo”, no expresará dolor ni tristeza.
¿Y cuál es la razón? Este aliento que se mueve en nuestro interior, esa consciencia. El hecho de que el ser humano tenga consciencia le permite mirar, ver, sentir, decir ‘sí’, o ‘no’. Puede reír o decir: “¡Qué triste!”. Podemos aspirar a todas las cosas a las que aspiramos porque estamos vivos; ésa es la única raíz, la única razón.
Pero, si no podemos reconocerlo y comprenderlo, entonces, ¿de qué nos sirve?.
(Prem Rawat – Maharaji).
AL AMIGO
Al amigo hay que quererlo...
No explotarlo.
A la riqueza hay que usarla...
No acumularla.
A la salud hay que vivirla...
No maltratarla.
Al amor hay que consentirlo...
No vulgarizarlo.
Al dolor hay que conocerlo...
No entregársele.
A la felicidad hay que disfrutarla...
No excederse.
Al carácter hay que dominarlo...
No desbocarlo.
Y a los dones desarrollarlos...
No desperdiciarlos.
Zenaida Bacardí de Argamasilla.
EL SACERDOTE
El sacerdote Pao-ch'e de Ma-ku shan se abanicaba. Un monje se le acercó y le preguntó:
"Señor, la naturaleza del viento es permanente y no hay lugar a donde no llegue. Entonces, ¿por qué sigue usted abanicándose?"
El maestro le contestó: "Aunque tú entiendes que la naturaleza del viento es permanente, no entiendes qué significa eso de su llegada a todas partes."
El monje luego le preguntó: "¿Qué es el significado de su llegada a todas partes?"
El maestro sólo se abanicó.
El monje hizo una reverencia de profundo respeto.
Dogen "Genjo Koan"
ME CONCEDO A MI MISMA
1. Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.
2. Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.
3. Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.
4. Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.
5. Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo. (Virginia Satir)
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