Muchas de las emociones que sentimos cotidianamente, –entre ellas la rabia– son consideradas en nuestra sociedad como emociones “negativas”, aunque en realidad hay que entenderlas como valiosas “señales”, que nos informan sobre problemas latentes no resueltos, que debemos aprender a solucionar para mejorar nuestra salud mental.
El médico y psicoterapeuta Norberto Levy, en su libro La sabiduría de las emociones (2010) escribe:
Anuncio
“Solemos creer que las emociones son el problema. Que el miedo, el enojo, la culpa, etc., son los problemas que nos acosan. Y no es así. Se convierten en problemas cuando no sabemos cómo aprovechar la información que brindan, cuando nos “enredamos” en ellas y nuestra ignorancia emocional las convierte en un problema más. Entonces sí, cada uno de estos estados agrega más sufrimiento estéril a la experiencia que vivimos. Pero, repitámoslo una vez más, no es la emoción en sí lo que perturba sino el no haber aprendido aún cómo leer y aprovechar la información que transmite”.
LA QUÍMICA DE LA RABIA
Como se ha dicho más arriba, todos tenemos la experiencia de enfadarnos y sentir rabia, cuando aparece algún obstáculo que frustra nuestro deseo o necesidad de algo.
Químicamente, al sentir frustración frente a un obstáculo que vivimos como amenaza, segregamos adrenalina y noradrenalina, que son unos neurotransmisores del sistema nervioso simpático, responsables de alertarnos y prepararnos para la superación del obstáculo.
Por lo tanto, la rabia es un medio para resolver un problema, y su descarga es necesaria PERO NO SUFICIENTE, para recuperar el control y encarar su resolución.
EL CORTOCIRCUITO EMOCIONAL Y LA “INUNDACIÓN AFECTIVA”
Todos los conductores tenemos la experiencia, de haber dado alguna vez un volantazo salvador ante el peligro de una colisión inminente. ¿Qué ha sucedido? Pues que nuestro cerebro emocional (límbico) se ha “disparado”, bloqueando instantáneamente al cerebro racional, permitiendo así, que los reflejos y las acciones instintivas tomen el mando.
El cerebro emocional está “de guardia” permanente, velando por nuestra seguridad, y cuando detecta algún peligro; salta la alarma, sufre una “inundación afectiva” –de adrenalina–, y en pocos milisegundos bloquea toda actividad del cerebro cognitivo, obligando al cerebro en su conjunto, a pensar solo en términos de defensa o ataque.
rab
La evolución se basa en la supervivencia, y como tal, nuestra especie se habría extinguido ya, si no fuésemos capaces de detectar la presencia del peligro o la cercanía de una compañía sexual apropiada para reproducirnos. A pesar de las grandes prestaciones de nuestro actual cerebro –perfeccionado a lo largo de millones de años–, gracias a Dios, no hemos perdido esta capacidad.
En el caso particular de la rabia, cada vez que aparece algún obstáculo que bloquea nuestro deseo o necesidad de algo, nos sentimos frustrados, notando un “subidón” de adrenalina o excedente de energía –vulgarmente llamado “cabreo”–, que necesitamos descargar en forma de rabia, en un intento desesperado para lograr nuestro objetivo.
LA NECESIDAD DE “MODULAR” LA RABIA
Si no sabemos manejar esa “sobrecarga energética” o rabia; en vez de contribuir a la resolución del problema, se convertirá en un problema en sí misma.
Es como si el agua que fluye tranquilamente por una tubería, topa de pronto con un obstáculo que dificulta –frustra– su transcurrir. El agua irá acumulándose, aumentará “la presión” sobre el obstáculo –en un intento desesperado para seguir circulando–, y al final; o logra superarlo o se rompe la cañería.
Cuando las emociones son demasiado intensas, el cerebro emocional empieza a dominar sobre el cerebro cognitivo, alterando el funcionamiento mental. Se empieza a perder el control del flujo del pensamiento, y la conducta se resiente en la toma de decisiones (se me nubla la mente, no puedo pensar). Si estas situaciones de “dominio emocional” se prolongan en el tiempo, es probable que desemboquen en estados de estrés, que de no solucionarse, pueden acabar como ataques de ansiedad o de pánico.
MAESTRA DE REIKI. MUNAY KI. MEMORIA CELULAR. LECTORA DE ARCHIVOS AKASHICOS. SANACIÓN MAGNIFICADA KWAN YIN.
viernes, 25 de marzo de 2016
COMO MANEJAR LA RABIA
CÓMO MANEJAR LA RABIA? DE LA RABIA QUE DESTRUYE A LA RABIA QUE RESUELVE
Muchas de las emociones que sentimos cotidianamente, –entre ellas la rabia– son consideradas en nuestra sociedad como emociones “negativas”, aunque en realidad hay que entenderlas como valiosas “señales”, que nos informan sobre problemas latentes no resueltos, que debemos aprender a solucionar para mejorar nuestra salud mental.
El médico y psicoterapeuta Norberto Levy, en su libro La sabiduría de las emociones (2010) escribe:
Anuncio
“Solemos creer que las emociones son el problema. Que el miedo, el enojo, la culpa, etc., son los problemas que nos acosan. Y no es así. Se convierten en problemas cuando no sabemos cómo aprovechar la información que brindan, cuando nos “enredamos” en ellas y nuestra ignorancia emocional las convierte en un problema más. Entonces sí, cada uno de estos estados agrega más sufrimiento estéril a la experiencia que vivimos. Pero, repitámoslo una vez más, no es la emoción en sí lo que perturba sino el no haber aprendido aún cómo leer y aprovechar la información que transmite”.
LA QUÍMICA DE LA RABIA
Como se ha dicho más arriba, todos tenemos la experiencia de enfadarnos y sentir rabia, cuando aparece algún obstáculo que frustra nuestro deseo o necesidad de algo.
Químicamente, al sentir frustración frente a un obstáculo que vivimos como amenaza, segregamos adrenalina y noradrenalina, que son unos neurotransmisores del sistema nervioso simpático, responsables de alertarnos y prepararnos para la superación del obstáculo.
Por lo tanto, la rabia es un medio para resolver un problema, y su descarga es necesaria PERO NO SUFICIENTE, para recuperar el control y encarar su resolución.
EL CORTOCIRCUITO EMOCIONAL Y LA “INUNDACIÓN AFECTIVA”
Todos los conductores tenemos la experiencia, de haber dado alguna vez un volantazo salvador ante el peligro de una colisión inminente. ¿Qué ha sucedido? Pues que nuestro cerebro emocional (límbico) se ha “disparado”, bloqueando instantáneamente al cerebro racional, permitiendo así, que los reflejos y las acciones instintivas tomen el mando.
El cerebro emocional está “de guardia” permanente, velando por nuestra seguridad, y cuando detecta algún peligro; salta la alarma, sufre una “inundación afectiva” –de adrenalina–, y en pocos milisegundos bloquea toda actividad del cerebro cognitivo, obligando al cerebro en su conjunto, a pensar solo en términos de defensa o ataque.
rab
La evolución se basa en la supervivencia, y como tal, nuestra especie se habría extinguido ya, si no fuésemos capaces de detectar la presencia del peligro o la cercanía de una compañía sexual apropiada para reproducirnos. A pesar de las grandes prestaciones de nuestro actual cerebro –perfeccionado a lo largo de millones de años–, gracias a Dios, no hemos perdido esta capacidad.
En el caso particular de la rabia, cada vez que aparece algún obstáculo que bloquea nuestro deseo o necesidad de algo, nos sentimos frustrados, notando un “subidón” de adrenalina o excedente de energía –vulgarmente llamado “cabreo”–, que necesitamos descargar en forma de rabia, en un intento desesperado para lograr nuestro objetivo.
LA NECESIDAD DE “MODULAR” LA RABIA
Si no sabemos manejar esa “sobrecarga energética” o rabia; en vez de contribuir a la resolución del problema, se convertirá en un problema en sí misma.
Es como si el agua que fluye tranquilamente por una tubería, topa de pronto con un obstáculo que dificulta –frustra– su transcurrir. El agua irá acumulándose, aumentará “la presión” sobre el obstáculo –en un intento desesperado para seguir circulando–, y al final; o logra superarlo o se rompe la cañería.
Cuando las emociones son demasiado intensas, el cerebro emocional empieza a dominar sobre el cerebro cognitivo, alterando el funcionamiento mental. Se empieza a perder el control del flujo del pensamiento, y la conducta se resiente en la toma de decisiones (se me nubla la mente, no puedo pensar). Si estas situaciones de “dominio emocional” se prolongan en el tiempo, es probable que desemboquen en estados de estrés, que de no solucionarse, pueden acabar como ataques de ansiedad o de pánico.
Muchas de las emociones que sentimos cotidianamente, –entre ellas la rabia– son consideradas en nuestra sociedad como emociones “negativas”, aunque en realidad hay que entenderlas como valiosas “señales”, que nos informan sobre problemas latentes no resueltos, que debemos aprender a solucionar para mejorar nuestra salud mental.
El médico y psicoterapeuta Norberto Levy, en su libro La sabiduría de las emociones (2010) escribe:
Anuncio
“Solemos creer que las emociones son el problema. Que el miedo, el enojo, la culpa, etc., son los problemas que nos acosan. Y no es así. Se convierten en problemas cuando no sabemos cómo aprovechar la información que brindan, cuando nos “enredamos” en ellas y nuestra ignorancia emocional las convierte en un problema más. Entonces sí, cada uno de estos estados agrega más sufrimiento estéril a la experiencia que vivimos. Pero, repitámoslo una vez más, no es la emoción en sí lo que perturba sino el no haber aprendido aún cómo leer y aprovechar la información que transmite”.
LA QUÍMICA DE LA RABIA
Como se ha dicho más arriba, todos tenemos la experiencia de enfadarnos y sentir rabia, cuando aparece algún obstáculo que frustra nuestro deseo o necesidad de algo.
Químicamente, al sentir frustración frente a un obstáculo que vivimos como amenaza, segregamos adrenalina y noradrenalina, que son unos neurotransmisores del sistema nervioso simpático, responsables de alertarnos y prepararnos para la superación del obstáculo.
Por lo tanto, la rabia es un medio para resolver un problema, y su descarga es necesaria PERO NO SUFICIENTE, para recuperar el control y encarar su resolución.
EL CORTOCIRCUITO EMOCIONAL Y LA “INUNDACIÓN AFECTIVA”
Todos los conductores tenemos la experiencia, de haber dado alguna vez un volantazo salvador ante el peligro de una colisión inminente. ¿Qué ha sucedido? Pues que nuestro cerebro emocional (límbico) se ha “disparado”, bloqueando instantáneamente al cerebro racional, permitiendo así, que los reflejos y las acciones instintivas tomen el mando.
El cerebro emocional está “de guardia” permanente, velando por nuestra seguridad, y cuando detecta algún peligro; salta la alarma, sufre una “inundación afectiva” –de adrenalina–, y en pocos milisegundos bloquea toda actividad del cerebro cognitivo, obligando al cerebro en su conjunto, a pensar solo en términos de defensa o ataque.
rab
La evolución se basa en la supervivencia, y como tal, nuestra especie se habría extinguido ya, si no fuésemos capaces de detectar la presencia del peligro o la cercanía de una compañía sexual apropiada para reproducirnos. A pesar de las grandes prestaciones de nuestro actual cerebro –perfeccionado a lo largo de millones de años–, gracias a Dios, no hemos perdido esta capacidad.
En el caso particular de la rabia, cada vez que aparece algún obstáculo que bloquea nuestro deseo o necesidad de algo, nos sentimos frustrados, notando un “subidón” de adrenalina o excedente de energía –vulgarmente llamado “cabreo”–, que necesitamos descargar en forma de rabia, en un intento desesperado para lograr nuestro objetivo.
LA NECESIDAD DE “MODULAR” LA RABIA
Si no sabemos manejar esa “sobrecarga energética” o rabia; en vez de contribuir a la resolución del problema, se convertirá en un problema en sí misma.
Es como si el agua que fluye tranquilamente por una tubería, topa de pronto con un obstáculo que dificulta –frustra– su transcurrir. El agua irá acumulándose, aumentará “la presión” sobre el obstáculo –en un intento desesperado para seguir circulando–, y al final; o logra superarlo o se rompe la cañería.
Cuando las emociones son demasiado intensas, el cerebro emocional empieza a dominar sobre el cerebro cognitivo, alterando el funcionamiento mental. Se empieza a perder el control del flujo del pensamiento, y la conducta se resiente en la toma de decisiones (se me nubla la mente, no puedo pensar). Si estas situaciones de “dominio emocional” se prolongan en el tiempo, es probable que desemboquen en estados de estrés, que de no solucionarse, pueden acabar como ataques de ansiedad o de pánico.
carta a la nina que hay en mi
– Carta a la niña que hay en mí:
Hola, soy tú, pero con alguna arruga más, con algunos años más y con muchísimas cosas aprendidas y por aprender. Cada día pienso en ti e intento recuperar tu dulzura y tu ingenuidad.
La vida me ha hecho pasar por circunstancias complicadas, como la muerte de un ser querido, la enfermedad de un familiar o de un amigo, la ruptura con varias parejas, la pérdida de un trabajo… Pero nunca te olvidé.
También he vivido circunstancias muy felices, he conocido a gente maravillosa y he estado en lugares increíbles, he amado, he besado, he abrazado, he reído y, sobre todo, he aprendido cosas que no quería saber y cosas que sí quería conocer.
Lo que he aprendido:
A veces aprender ha sido doloroso, porque la vida me ha enseñado cosas que cuando era niña no sabía y ahora preferiría no saber, como que hay personas a las que quiero mucho y que pueden enfermar, que hay personas a las que amé con todo mi corazón y que por diferentes circunstancias han desaparecido de mi vida, y que hay veces en las que no he sido capaz de expresar mis sentimientos como tú lo hacías.
Sin embargo sé que sigues existiendo en algún lugar de mi corazón cuando conduzco y canto muy alto mi canción preferida, cuando bailo sola en casa, cuando me río a carcajadas con un amigo o cuando hago alguna de mis locuras. Aunque a veces, me cuesta sentirte cerca…
Voy a necesitar que de vez en cuando me recuerdes que en este mundo hay gente maravillosa, que es capaz de amar y de transmitir amor, que soy capaz de sentir ilusión de nuevo aunque a veces piense que la he perdido y que la vida es mucho más sencilla de lo que parece.
Lo que me gustaría:
Me gustaría levantarme un día y decir que no voy al cole porque estoy malita, y quedarme en casa dibujando animales imaginarios capaces de volar sin alas o de atravesar océanos de tiza. Me gustaría poder decir siempre lo que pienso, con tanta inocencia que nadie se ofenda.
Me encantaría poder llorar en cualquier lugar si así lo siento y no tener que retener mis lágrimas. Y, sobre todas las cosas, quiero recuperar la inocencia de tu mirada, esa mirada que me hacía pensar que el mundo es un lugar amable.
No sé cuál fue el momento en que nos separamos, pero fue una separación complicada, e incluso puede que llegara a olvidarte, pero la mirada de una niña en un parque un día de primavera, me recordó las tardes de juegos con mis amigos, la aventura de dormir una noche en casa de una amiga, la curiosidad ante mi primer viaje en avión, mis comentarios indiscretos en cualquier lugar con una sonrisa inocente y curiosa.
Lo que necesito que me recuerdes:
Necesito que cada día me susurres al oído lo que ya sé pero que a veces olvido sin querer, necesito que me invadas y me obligues a dejarme llevar, a no tener miedo de nada, a sentir y a vivir como una niña. Recuérdame:
Que soy capaz de soñar:
Los sueños están para hacerlos realidad, no para apartarlos y dejarlos que se pierdan en el olvido. No dejes que me olvide de eso jamás, alimenta mis sueños, empujame a soñar cada día, haz que mis ideas construyan sueños y que estos se transformen en algo que pueda oler, tocar y sentir.
Que soy capaz de ilusionarme:
A lo largo de mi vida, cada día me he alejado más de tu inocencia, porque las circunstancias que me ha tocado vivir, a veces, he perdido la ilusión y la mirada transparente de cuando era niña, por lo que necesito que me recuerdes que soy capaz de sentir emoción e ilusión por las cosas que me apasionan y por las personas que me hacen sentir bien.
Que soy capaz de demostrar mis sentimientos:
Tú llorabas sin importarte dónde estabas o reías sin pensar dónde o con quién, abrazabas besabas y de pronto un día yo no pude hacerlo, quizás como una forma de defenderme, quizás como una forma de no mostrar mi vulnerabilidad. Recuérdame que no pasa nada si lloro, si río, si abrazo o si beso, sin razón porque así lo siento.
Que debo regalar sonrisas:
El mundo a veces es un lugar poco acogedor, pero si sonrío sé que lo veré con otros ojos, con tus ojos, y que podré apreciar cada nube que se mueve en el cielo, cada hoja que cae de los árboles, cada rayo de sol que ilumine mi mirada, que es la tuya.
ARBOL
miércoles, 23 de marzo de 2016
que sucede al estar en el chat
QUÉ SUCEDE AL ESTAR EN EL CHAT...?
Cuando estamos frente a una pantalla con un o una interlocutora...creemos que la pantalla solo es parte del medio material...sin embargo por esta pantalla nos llegan todas las energías...sean de al alta o baja vibración.
Por una pantalla en internet puedemos ser manejados mentalmente, sencitivamente...y confundirnos...hacernos entrar en un campo ilusorio muy amplio.
Por eso la honestidad en la comunicación se hace imprescindible.
Se cree que se conoce a las personas porque vemos fotos y videos de su vida y esto no es mas que lo aparente...y quizá hasta mentiroso...
Llegar a comprender la Forma...que no es tan estrecha como solo la visualización...sino que tiene un campo sutil como ...las miradas en caso de usar una cámara....la modulación de la voz...no es mas que un nivel de subyugación mas...y esto actúa sobre los sentidos humanos...al punto de accionar el cuerpo emocional...y quienes usan estos ardides...le llaman amor....y ahí...se cae en una sutileza de la Forma.
La necesidad de encontrar Maestros , Guías...casi se ha constituído en una "moda"...cuya raíz está en no adentrarnos en nosotros mismos...y tratar de buscar fuera el camino de la espiritualidad..
La necesidad existente en este mundo sin Dios, en este mundo del desamor de encontrar el amor, es tan fuerte...que son muchos quienes caen en la trampa de los gurúes..y falsos Maestros....que posiblemente se cobren con nuestra energía para sostener si brillo y energía-
Debemos saber que esta pantalla no es simplemente "virtual"...estableciéndole a esa parabra poca importancia en cuanto a comunicación....no...quizá es mucho mas fuerte la llegada de la energía pues no existen los controles que podemos tener en una relación personal con la máscara que todos usamos en esta sociedad....lo virtual invita a una entrega quizá mayor...y la energía hasta parece potenciarse...el campo imaginativo, de la fantasía y la ilusión se hace mas amplio...enredándonos en vínculos algunas veces espléndidos y verdadderos y otras en vínculos que terminan por herirnos, devorando la autoestima...particionando la personalidad.
Lo más importante es hacer el camino hacia uno mismo...conocerse...y ser fieles a nosotros mismos...sin dejar en el creo en fulana o fulano...pues no es de creer a nadie...solo Dios y a nuestro Ser Superior que forma parte de El.
Hablamos de seres espirituales, desconociendo que los hay de diversas tonalidades...y que la batalla que se libra por el planeta...se libra en la sociedad también, sea en la sociedad o en esto que llamamos virtual...
Desde la internet...todo puede suceder....a niveles de nuestra emocionalidad y mente...y no dudemos que nuestros opresores siempre trabajan en todos los planos, sobre todo el mental y emocional de diversas maneras.
Un vínculo virtual puede ser verdadero o engañoso tal como sucede en el mundo dual de la forma....Somos cada uno de nosotros que debe dosificar mediante la intuición, el conocimiento...la acción a seguir.
SOMOS UNO
SOMOS COCIENCIA
TE AMO
Eugenia.
lunes, 14 de marzo de 2016
POR QUE NOS ENFERMAMOS
Las enfermedades son el lenguaje cifrado que nuestro cuerpo utiliza para indicarnos que existe una incongruencia en nuestras vidas, que debiéramos haber soltado algo hace tiempo y que esta siendo un lastre para nuestro crecimiento interior.
La medicina tradicional acepta la idea de que al menos un 75% de las enfermedades son psicosomáticas, es decir, que el mal físico es originado por una causa emocional o mental. Pero, la palabra “psicosomático” no suele estar bien vista. La mayoría de las personas lo interpretan como si su enfermedad fuera imaginaria o mental, y se niegan a ver más allá del plano físico. Por lo tanto prefiero considerar los malestares y enfermedades desde el punto de vista metafísico. Cuando el cuerpo nos habla a través de un malestar o una enfermedad, lo hace para ayudarnos a tomar conciencia de una forma de pensar que no es benéfica para nosotros. Esta forma de pensar, aunque de un modo inconsciente, perjudica a todo nuestro ser y entonces aparece el malestar para decirnos que ha llegado el momento de cambiar esa forma de pensar o esa creencia no benéfica. Nos dice que estamos llegando a nuestros límites físicos, emocionales y mentales. La enfermedad es un regalo para que podamos equilibrar nuestro SER.
De hecho, el cuerpo físico no es la causa de las enfermedades, sino el reflejo de lo que sucede en el interior de nuestro verdadero ser. Por ello, todo lo que un cuerpo enfermo busca es restablecer su equilibrio, porque su estado natural es la salud. Esto es también cierto para los cuerpos emocional y mental. Al considerar este punto de vista no tienes nada que perder y quizás encuentres en él la causa y la solución para tu mal. Te advierto que es muy posible que tu ego se resista a encontrar la solución, porque ello significará que te cuestiones y cambies tus creencias mentales.
El ego está constituido por cientos de creencias de las cuales debemos ser conscientes, o de lo contrario nos impedirán realizar nuestros deseos. Y éstos son esenciales para ayudarnos a manifestar nuestro YO SOY. El enorme poder del ego es la razón principal de todos nuestros malestares y enfermedades. Cuando dejamos que dirija nuestra vida, muchos de nuestros deseos se bloquean, y ello termina por bloquear la parte física del cuerpo que sería necesaria para manifestar o realizar tales deseos. Te sugiero que estés especialmente alerta cuando tu malestar o tu enfermedad te parezcan solamente “físicos”. En el ser humano es imposible disociar los cuerpos físico, emocional y mental. Las causas más comunes de la enfermedad son las actitudes y las emociones negativas, la culpabilidad, la búsqueda de atención y la utilización de la enfermedad para evitar una situación desagradable o para huir de ella. También hay personas que se dejan influir fácilmente y sufren a menudo enfermedades causadas por las creencias populares, como por ejemplo que “una corriente de aire ocasiona un catarro”. Estas personas atrapan fácilmente las enfermedades llamadas contagiosas.
Lisa Bourbeau en su libro Obedece a tu Cuerpo, Ámate!
26 SINTOMAS DE UN DESPERTAR ESPIRITUAL
26 Síntomas de un Despertar Espiritual
poseCambios en el patrón del sueño: tus horas de sueño se han alterado, es posible que estés durmiendo más, durmiendo menos, o que tengas insomnio.
Cambio de peso: algunas personas aumentan de peso, otras pierden peso rápidamente. Esto tiene mucho que ver con las reacciones psico-emocionales de “lucha o huida” – los que están a la defensiva conservan energía y deceleran el metabolismo, mientras que aquellos que estén en pie de lucha lo aceleran.
Dolores musculares: el despertar espiritual conlleva cambios en nuestros chakras y la fluidez de energía a través del cuerpo. A medida que el cuerpo va experimentando cambios energéticos, pueden surgir dolores musculares que duran un día, o tal vez duran meses. Similar al cambio de peso, se deberá a la reacción psico-emocional de cada cual. Por lo general: dolores en la espalda baja están relacionados a nuestra seguridad (“no me siento protegido”), mientras que la espalda alta refleja la acción (“no sé que hacer”).
Los sentidos se agudizan: éste es un detalle interesante; es posible que uno de tus sentidos esté más agudo ¡y lo más probable es que ni lo habías notado hasta que leíste este artículo! Estos cambios suelen ser bien sutiles y pueden incluir mejor olfato, mayor sensibilidad táctil, audición amplificada, mejoría en la vista, o amplificación gustativa. Por otro lado, también puede suceder lo contrario. Por lo regular perdemos un poco de un sentido para alimentar a los demás, y lo curioso es que solemos perder la vista más que nada – una señal de que es hora de comenzar a soltar el pasado, ver con el corazón, y confiar en nuestras habilidades escondidas.emotional
Mareos: muy comunes con los cambios de energía mencionados arriba. Por lo general son muy cortos, y a veces hasta podemos sentir que la tierra tiembla un poco, pero solo para nosotros.
Palpitaciones, ataques de pánico: son de esperarse cuando están sucediendo tantos cambios. La mejor medicina es la meditación, los ejercicios de relajación, el yoga, o la práctica espiritual.
Momentos de mucha energía: de repente sientes como si te prendieran un motor energético y tienes que salir corriendo, por otro lado, puede ser que tengas muy poca energía y necesites dormir por largas horas. Esto indica que estás haciendo mucho trabajo inconsciente a nivel espiritual o místico que tu cerebro necesita despejar para compaginar. Es como si estuvieras “descargando” información del universo a través de tu 7mo chakra “corona”. Lo mejor es buscar momentos para meditar y lidiar con lo que tu mente anda entreteniendo. Recomendación para mucha o poca energía: un ejercicio retante pero manejable como el yoga, nadar, o caminar/correr; comenzar a escribir en un diario (journaling).
Sentido de inminencia: puede que sientas un golpe de inminencia, en el cual sientes que “algo va a suceder” y tienes que hacer algo al respecto. Lo mejor es no salir corriendo a salvar el mundo, sino conectar con nuestro ser superior y examinar la raíz de esta inminencia. Para esto es buenísimo el diario o journal.
empathDesarrollo acelerado de empatía: comenzamos a sentir el dolor de los demás, lejos o cerca. Esta parte es muy retante pero también muy importante, quizás la más importante, ya que estamos hablando de comunicación telepática (de lo cual hablaremos más adelante) y comenzamos a trabajar con nuestra responsabilidad espiritual a nivel tribal y eventualmente global. Lo que comenzó como una evitación a estar en espacios públicos y muy concurridos ahora se convierte en un reto muy denso y difícil de explicar. Hay personas que se hacen ermitañas y no suelen salir de sus casas, o si salen deben regresar rápidamente. A este nivel tal vez se está tratando de una persona con capacidades para la sanación y aunque la conducta ermita puede ayudar por un tiempo, lo recomendable es tomar ese tiempo para aprender sobre maneras de protegerse con la luz y activar la sanación energética.
Cambios de humor (mood swings): Están ligados a los cambios de energía, como también tienen que ver con la ampliación de los niveles empáticos.
confuzzledConfusión mental o emocional: todo esto es muy difícil de explicar a los demás, y a menudo no sabemos cómo nos sentimos ni lo que queremos.
Eventos de cambios de vida: recientemente (hasta 5 años) atravesaste o estás por atravesar un cambio grande, como el matrimonio/divorcio, muerte/nacimiento de un ser muy allegado, la pérdida de un empleo/comienzo en una nueva carrera, llegar a una edad significativa, etc.
Un deseo fuerte de romper los esquemas que te atrapan y vivir tu propósito: se explica por sí solo. Por todos los medios vemos mensajes que nos alientan a vivir nuestros sueños, sin embargo el sistema lo imposibilita. Esto no es casualidad – quiero aclarar que el sistema utiliza a los medios para mantener a la población pendiente a un premio que nunca va a recibir. Lo que está en ti es romper con esos esquemas que te atan a estos “premios” como una mejor casa, o un auto nuevo, o una pareja despampanante, y comenzar a recorrer tu propio camino hacia tu propia felicidad.
Percepción alterada del tiempo: podemos sentir que se nos va el tiempo demasiado rápido, de hecho, la percepción del tiempo en general entra en cuestionamiento durante un despertar espiritual. Comenzamos a buscar información sobre la ciencia física y la ciencia cuántica, entreteniendo ideas sobre múltiples dimensiones, el tiempo no-existente, vidas pasadas y futuras, o el viaje en el tiempo. En realidad el tiempo es relativo y sí se trata de una percepción, sin embargo, retar este esquema puede ser muy peligroso para la psiquis y debemos tomarlo con cuidado. Cuando sientas que se te va el tiempo y estás por entrar en un ataque de pánico, tómate un momento para respirar y afirmar: “hay tiempo para todo”. Ya verás como todo cae en su lugar.
creationAsuntos del pasado: se siente como una nueva versión de una película que viste hace tiempo – la misma trama, con diferentes actores y en otros lugares. Estás re-viviendo asuntos del pasado que no lograste sanar o ver claramente. Se trata del karma, pero no en el sentido castigante, sino una oportunidad de tu alma para sanar un bloqueo espiritual de una vez y por todas. Por más que sientas que esa situación está absuelta, tu alma te lo ha vuelto a traer por alguna razón. Puede ayudar si te pones en contacto con tu ser superior o tus guías espirituales para que puedas “ver” aquello que no habías visto antes.
Sueños vívidos y sueños lúcidos: Los sueños se pondrán más intensos y lo más probable así se mantendrán para siempre. Si te perturban mucho, indaga sobre una terapia onírica o una interpretación profunda. También puedes utilizar el diario para anotar tus sueños y así poder ver cómo se desarrolla la historia que te está contando tu inconsciente.
Lapsos mentales: de memoria a corto plazo o memoria a largo plazo.
Recuerdos que surgen de repente: es posible que comiences a recordar cosas particulares que pensabas que habían quedado en el olvido.
masterCambios en la forma de orar o meditar: tus formas de orar o meditar se transforman. Al principio se puede sentir como si estuvieras “desconectada” de la divinidad, o que tus prácticas se hacen en vano. Es como si llegaras al “techo” y de ahí no puedes pasar. Este es el momento para transformar la práctica, por ejemplo: si antes orabas para pedir bendiciones, intenta enfocarte en la gratitud; si practicabas la meditación trascendental, intenta la meditación consciente (awareness meditation).
Un fuerte deseo de conectar con todo lo relacionado a lo espiritual: no querrás compartir con personas que se enfocan en lo banal, ni estar en sitios banales, escuchar música popular, o ver televisión regular. Desde ahora comienzas a escoger bien como, cuando, y con quien pasas el tiempo. La parte negativa de esto es que probablemente te veas solo por un tiempo, ya que es muy difícil desconectar de lo banal y los espacios realmente espirituales no son fáciles de encontrar.
Surgen maestros y prácticas espirituales que te atraen: conocerás personas que te inspiran y nuevas prácticas espirituales que resuenan en tu alma. Sentirás una sed por conocer más y estar más en contacto con esas energías. Nota: no todo lo llamado “espiritual” es bueno, ni todos los “maestros” son sabios; conecta siempre con tu alma y verifica como te hacen sentir estas nuevas experiencias.
signNúmeros, ilusiones, símbolos, deja vu, “señales”, y sincronicidad: los números se repiten, los símbolos te persiguen, sientes deja vu casi a diario, surgen muchas “casualidades” (sincronicidad), y a menudo sientes que estás recibiendo “señales” del universo. Con las señales hay que tener cuidado, ya que es algo que puede llevar a uno a emprender un viaje psicótico. Como regla general: recuerda que el alma habla a través del instinto, no el impulso. El impulso hace las cosas con prisa, mientras que el instinto trata con suavidad y paciencia. Si una “señal” te está causando ansiedad o pánico, es hora de soltarla.
Necesidad de establecer límites y escuchar tu guía interno: los viejos esquemas religiosos se derrumban poco a poco, y comienzas a descubrir tus propias verdades y trazar tus propios límites a base de tus experiencias y conocimiento.
Presencias divinas, invisibles, o ver seres: hay personas que comienzan a ver o sentir presencias divinas, entidades de diferentes orígenes, o conectar con seres que han fallecido. Similar al trabajo empático de sanación, este es un regalo particular que toma tiempo en reconocer, manejar, y trabajar. La clarividencia trata sencillamente con eso: ver las cosas claramente, y a menudo los clarividentes chocan con su espacio social porque tienen problemas llevando su mensaje a las personas indicadas. Para el clarividente, es un trabajo muy bonito y especial, pero también un proceso que le durará la vida entera.
aloneVes a tus seres queridos con una “nueva cara”: es como ver a un doble; a veces se siente como si llevaran una máscara, porque estamos viéndolos con nuevos ojos. Se puede deber a situaciones de dimensiones paralelas, o de vidas pasadas. Si la relación se ha dificultado por esto, trata de conectar con el alma de esa persona durante tus meditaciones u oraciones en privado para enviarle amor y compasión. Es posible que esa persona esté “dormida” o apegada a su ego y sus representaciones sociales o conductas actuales dificultan su relación, no solamente contigo sino también con los demás. Recuerda: no lo tomes personal.
Perdida de amistades, amantes, o distanciamiento de familiares: el detalle más importante, más doloroso, y del cual menos se habla. Todos estos cambios provocan separaciones, y la manera en la cual manejamos estas separaciones nos dejará saber cómo estamos manejando nuestro camino espiritual y dictará mucho como será nuestro próximo despertar espiritual. Hay que tener mucha conciencia de que el karma volverá a traernos esas dificultades en la próxima ronda. Lo más importante es practicar la compasión y tomar nota de no adentrarnos en conductas sentenciosas o juzgantes.
NO TE OFENDAS TU SI OFENDEN A TU EGO
NO TE OFENDAS TÚ SI OFENDEN A TU EGO
En mi opinión, tenemos tan poco claro quiénes somos, y estamos tan identificados con el ego, que cuando nos envían una ofensa que va clara y directamente al ego nos la tomamos como algo personal y reaccionamos como si nosotros tuviéramos algo que ver con eso.
A estas alturas de la vida ya todos sabemos que somos la unificación de muchas cosas que se agrupan en nuestra vida (En realidad somos una unidad que dividimos en porciones para comprendernos mejor, pero seguiremos con el supuesto anterior porque se hace más comprensible). Y nuestra vida la asociamos directamente a nuestro cuerpo, a este Aquí y Ahora.
Somos muchas cosas o creemos que somos muchas cosas: Espíritu, Alma, Conciencia, Cuerpos físico-mental-emocional-etéreo, Divinidad, Consciente-inconsciente, Mente, Inteligencia, Memoria, Personajes y Personalidades, Sentimientos y Emociones, Ego…incluso podríamos añadir nuestros estados emocionales o psicológicos casi como entes aparte. Todo esto nos crea una confusión tal que, en muchas ocasiones, nos lleva a perder la noción de quiénes somos realmente.
Cuando estamos “actuando” desde cualquiera de esos apartados podemos llegar a perder la noción de nuestra verdadera identidad y podemos confundirnos con quien esté actuando o manifestándose en ese momento, llegando a creernos que somos ese aspecto concreto de ese momento concreto.
A mí me parece, creo yo, opino, supongo… que quien realmente somos es aquel capaz de situarse por encima de todos los estados pasajeros, de un modo inafectado, sin perder la ecuanimidad ni la conciencia, que puede observar a quienes estamos siendo y darse cuenta de todo, pero simplemente como observador que se sabe por encima de cualquiera de los personajes.
No somos tristes porque estemos tristes en un momento concreto, ni somos el Místico en su Nirvana porque en un fugaz instante alcancemos ese estado, ni el desesperado porque lleguemos a vivir algo con desesperación, ni somos el inseguro porque algunas veces nos comportemos como tales, ni el inconsciente, ni el que está alegre por algo que le acaba de suceder, ni el que tiene inquietudes espirituales, entonces… ¿Quiénes somos?
Somos el o lo que es capaz de permanecer inafectado por todos ellos, sabiendo que son partes de un Todo, pero que ese Todo está por encima de las partes, y que ese Todo es Uno Mismo en su esencia.
Somos quien es capaz de darse cuenta de todos ellos uno a uno, separados, y es capaz de comprender la alteración de sus estados temporales, y es capaz de darse cuenta de que está por encima de todos ellos, y que su función es precisamente darse cuenta y aprender de todas las situaciones, y que otra de sus funciones es hacer notar a cada una de las partes las cosas en las que podría mejorar –si imponer, sólo sugerir-, y quien busca la forma de religar las partes en que se ha dispersado la humanidad personal.
Quien está en un Proceso de Desarrollo Personal y conoce la existencia del ego, y ha aprendido a darse cuenta de cuándo se está manifestando, cuándo se siente ofendido, colérico, orgulloso, o vengativo, ya sabe que es el ego quien siente esas cosas –y no el Uno Mismo-, por tanto no debería seguirle el juego y no debería hacer suyas y tomárselas como propias las “agresiones” que llegan de fuera, y debería limitarse a ver cómo se altera, cómo busca guerra o venganza, y mirarle con compasión, con una sonrisa serena natural producto de observar su alteración tan pueril, tan inútil.
No ofende quien lo desea sino quien uno autoriza para que ofenda.
La ofensa es un ataque directo al orgullo, así que la reacción es un indicativo de cómo se encuentra éste, y si uno se siente muy alterado por las ofensas es un buen momento para bajarle los humos, un bueno momento para inyectarse modestia, para bajarse del pedestal y pisar tierra, para revisar el concepto de humildad y franqueza, y verificar si la opinión que uno tiene de sí mismo está por encima de las opiniones de los otros a las que llamam
CON EL PERMISO DE TODOS LOS GUERREROS!
Con el permiso de todos los guerreros....voy a entregar esta enseñanza al equipo del Essai.
Parabola del Faro- Kryon
El faro está afianzado en la roca, no importa dónde se lo construya. A veces el faro es reconstruido en otras zonas mientras cambia el clima y las condiciones. El mismo faro, el mismo guardián del faro, siempre afianzados en la roca. El faro está ahí para hacer una cosa: hacer brillar la luz. El propósito de la luz a menudo es cambiado. A veces es un aviso, a veces está allí para atraer la atención y a veces está ahí para guiar. Cualquiera sea el propósito, siempre está anclado en la roca. Los que construyen y operan el faro saben algo que los otros no saben. Ellos saben dónde están las rocas, dónde está el problema y están allí para guiar a los otros respecto a estas cosas.¡Cuando la luz es capaz de ayudar a conducir a los barcos a salvo a la bahía, el faro se regocija! Cuando esto sucede, sin embargo, el guardián del faro no se va al barco y hace una fiesta con el capitán. En vez de eso, el guardián se regocija silenciosamente y continúa haciendo brillar la luz. La mayoría de los capitanes que llegan al puerto a salvo gracias a la luz del faro nunca conocen al guardián del faro. ¡El guardián del faro no publica una declaración para decirles a otros que salvó un barco! Se queda en silencio y continúa, generalmente a solas, enclavado en la roca, cumpliendo su tarea.El guardián del faro podría entristecerse por aquellos barcos que no alzaron la vista para ver el faro y terminaron chocando desastrosamente contra las rocas. Pero el guardián del faro no va allá a rescatar al barco. ¡Él no se hace responsable por aquellos que terminan en las rocas! Él no se deprime por el evento y desmantela el faro debido al barco que no alzó la vista para ver la luz. NO. En cambio, el faro tiene un propósito y es el de hacer brillar la luz, brillar la luz, brillar la luz.Lo que les estamos diciendo es esto: En la nueva energía se les darán regalos como guardianes de faros. Quizá hayan oído esto antes, pero les decimos nuevamente que no deben hacerse responsables por los que no deseen ser parte de la nueva energía. No se hagan responsables por aquellos que no se sanan. No se hagan responsables por aquellos que SÍ LO HACEN. Celebren a aquellos que se curan, lloren por lo que no se curan, pero no se hagan responsables por nada, excepto por la integridad de la energía que dan. Hagan brillar la luz y quédense en su lugar. Continúen anclados en la roca de la sabiduría y hagan un mantenimiento constante a la pureza de la luz que exhiben.Sus faros pueden ir a donde ustedes quieran en la Tierra, pero asegúrense de que cada vez que decidan detenerse, se afiancen nuevamente en la roca y hagan brillar bien la luz. Es importante que escuchen esto ahora, porque en la nueva energía les traerán a muchos que antes jamás hubieran llegado a su puerta. Muchos serán atraídos por su luz. Como son humanitarios, como entienden y quieren lo mejor para todos, podrán sentir que ustedes DEBEN tener éxito con todos, ustedes sienten que todos los barcos DEBEN estar a salvo. Recuerden lo que hemos dicho anteriormente: Los sanadores no sanan, los sanadores equilibran. Es elección del individuo, que se sienta frente a ustedes, listo para ser sanado, el que lleva consigo el poder de hacerlo. Ustedes son el catalizador. Ánclense a sí mismos y hagan brillar su luz. Allí es donde está la integridad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)