sábado, 16 de enero de 2016

BORRANDO MEMORIAS DE LA MADRE

Borrando memorias con la madre LOHERIVA madre e hija“Madre, perdóname por fundirte con mis recuerdos, por no distinguir que eres un ser espiritual que amorosamente se prestó a la obra de teatro que protagonizamos en la Tierra. Perdóname por hablarte de cualquier manera, por desconocer que tenemos un pacto, por herir tus sentimientos a partir de mis propias percepciones. Perdóname por cada minuto en el cual creí que todo esto se trataba de ti y no de mí. Perdóname por nuestra historia juntas, por pretender cambiarla, por no superarla. Perdóname porque no me es fácil saber y sentir quien eres realmente, porque a través de ti sólo veo a mi niña lastimada, porque sólo percibo dolor. Perdóname por querer marcharme de tu vida, perdóname por haberme ido, perdóname por no querer volver a ti, perdóname por no honrarte y no amarte lo suficiente. Me perdono completamente porque yo no tengo manera de saberlo todo, porque soy tan inocente como tú. Me perdono completamente por mi capacidad latente para lastimar, para resentir, para dañar, para odiar, nada de esto ha sido creado conscientemente, una fuerza interior, una razón, una memoria, una queja, un deseo y mi necesidad de escapar del dolor me impulsó. Yo merezco perdonarme completamente y lo hago ahora. Sin duda alguna te doy gracias porque en un acto de amor consciente o inconsciente me trajiste a la vida, a este mundo que me ha ofrecido todo para que yo pueda conocerlo. Gracias por lo vivido, por las experiencias juntas, por los dolores, por las lágrimas, por las risas, por las ausencias, por las heridas abiertas, por las palabras bonitas y por las que no fueron tanto, todo ello me ha forjado como el ser humano que soy. Te doy gracias porque existes en algún lugar de mi Ser y porque me escuchas ahora. Te bendigo. Lo siento por las memorias de dolor que comparto contigo, te pido perdón por unir mi camino al tuyo para sanar. Te doy las gracias porque estás aquí para mi y te amo por ser quién eres. También te amo porque estás en mis recuerdos y porque es el momento de hacerlo, nunca antes lo fue. Estas palabras surgen, nacen, brotan y florecen en mí Ser cuando el tiempo de mi mente es perfecto, el amor me busca ahora y me reencuentra contigo, yo elijo estar en paz contigo, yo soy esa paz en ti y en mí. Yo soy paz. Yo honro mi vida y la tuya tal como fue, tal como es. Yo hago una reverencia ante tu Ser de Luz que es quien yo soy”. “Y así es”. Gracias. TE AMO

viernes, 15 de enero de 2016

PUEDES CONTROLAR TU VIBRACION

…Puedes controlar tu vibración… No tienes que preocuparte sobre cuál es la vibración de ellos si tu vibración es una de conexión. Porque si tu vibración es una de conexión - vas a dominar la vibración. Esta es la manera en que aprendes tus relaciones. La cosa que la mayoría de la gente no entiende, es que puede controlar la manera en que se siente, porque pueden elegir los pensamientos que piensan. La mayoría de la gente piensa que solo tienen la opción de responder a las circunstancias que los rodean. Y eso es lo que los hace intentar lo imposible, que es controlar las circunstancias a su alrededor, lo que solo alimenta su sentimiento de frustración y vulnerabilidad, porque no toma mucha experiencia de vida descubrir que no puedes controlar todas esas circunstancias. Pero puedes controlar tu vibración. Y cuando controlas tu vibración, has controlado todo lo que tiene que ver contigo... Emoticono heart ExAbraham-Hicks Publications Facilitado por: J. A. Martinez

TE ESTAS CONVIERTIENDO

TE ESTÁS CONVIRTIENDO EN UNA ESTRELLA El peso del mundo parece enorme, a veces. Te sientes bajo una presión inmensa. Para encajar. Para comprender. Para amar en la forma correcta. Para ser algo que no puedes ser. Pero no te olvides, una nube interestelar de polvo y gas experimenta una presión insoportable a medida que se transforma en una estrella majestuosa que durará mil millones de años. Confía en la presión, respira en ella, amigo. Elimina la presión de querer que la presión se detenga hoy. Sé el espacio para la cabeza pesada, para la opresión en el pecho, para un vientre contraído. Permite que todas esas partes descansen en los brazos del momento presente. Te estás convirtiendo en una estrella, eso es todo. - Jeff Foster

EL YOGUI

EL YOGUI DE LOS SUEÑOS DESTROZADOS No veneres a un hombre barbudo en el cielo, o a la imagen de un ídolo en un libro. Venera cada inhalación, cada exhalación, la brisa de invierno que acaricia tu rostro, el ajetreo por la mañana en la estación del metro, el simple sentimiento de estar vivo, y la eterna incertidumbre acerca de lo que está a punto de suceder. Ve a Dios en los ojos de un extraño, el Cielo en el desorden y en lo ordinario. Venera el suelo en donde estás parado. Haz de cada día una danza, con lágrimas en tus ojos, mientras contemplas al amado en cada instante, ve lo absoluto en todo aquello que sea relativo y permítete ser llamado loco. Deja que se rían de ti y que te señalen. Tú eres el yogui de los embotellamientos y de todos los desperdicios, el yogui de la soledad y de los imposibles cielos azules de invierno, el yogui de los sueños destrozados, enloquecido por la verdad, por la devoción y por una inexplicable alegría, y no puedes ser salvado ahora. - Jeff Foster

martes, 12 de enero de 2016

NO VENERES A UN HOMBRE !!

No veneres a un hombre barbudo en el cielo, o a la imagen de un ídolo en un libro. Venera cada inhalación, cada exhalación, la brisa de invierno que acaricia tu rostro, el ajetreo por la mañana en la estación del metro, el simple sentimiento de estar vivo, y la eterna incertidumbre acerca de lo que está a punto de suceder. Ve a Dios en los ojos de un extraño, el Cielo en el desorden y en lo ordinario. Venera el suelo en donde estás parado. Haz de cada día una danza, con lágrimas en tus ojos, mientras contemplas al amado en cada instante, ve lo absoluto en todo aquello que sea relativo y permítete ser llamado loco. Deja que se rían de ti y que te señalen. Tú eres el yogui de los embotellamientos y de todos los desperdicios, el yogui de la soledad y de los imposibles cielos azules de invierno, el yogui de los sueños destrozados, enloquecido por la verdad, por la devoción y por una inexplicable alegría, y no puedes ser salvado ahora. - Jeff Foster

domingo, 10 de enero de 2016

JORGE CARVAJAL

JORGE CARVAJAL La primera clave del sanador, quien es un servidor, es atender, “to care”: cuidar. Atender y cuidar son exactamente lo mismo. Cuando yo te atiendo, te cuido, te abrazo, restauro tu ritual de desarrollo. Entonces soy el padre y la madre, el confesor, el amigo que tú necesitas. Te completo, me completas, nos completamos, en un proceso de intercambio sutil que nos hace más íntegros a los dos. En el instante mágico de la atención profunda, arde el fuego del amor al interior del templo del cuerpo. Se inicia la relación cuando nos prestamos atención, porque te presto el instrumento de mi cuerpo para que tú lo toques con tu voz y entre los dos produzcamos la música de la relación. Entonces, la intención terapéutica se carga con el potencial sanador del amor. Intención es fuerza magnética, móvil, amor en movimiento interior. Es la fuerza del motivo que mueve la relación terapéutica. En este proceso, lo primero es la atención. Se eliminan las tensiones (a-tensión), las expectativas y las programaciones que nos sacan del presente. La atención al otro nos lleva, por el olvido de nosotros, a experimentar la ausencia de resistencia, de tensión y de turbulencia interior. Cuando escuchamos de veras al otro, lo hacemos desde nuestro silencio, esa pausa interna en la que nuestra conciencia recibe la impresión de su necesidad. Es la impresión de una imagen total, que se convierte luego en una imagen terapéutica. En la atención, centramos la conciencia. Con la intención le damos una dirección terapéutica. La primera, la atención, es un movimiento del amor pues atender es cuidar, servir, amar, morir al universo externo para renacer en un universo interior. La segunda, la intención, es un movimiento de la voluntad, que primitivamente es deseo y, en fases avanzadas, es buena voluntad y voluntad de bien. Con ella se da dirección, sentido y propósito a la corriente del amor. Cuando ambos, voluntad y amor, se unen a la inteligencia de una correcta relación, surge la comprensión. Y la comprensión es terapéutica pues es un amor con discernimiento, una capacidad de reconocer y dar respuesta a la necesidad del paciente. La comprensión amorosa es el mejor de los medicamentos. Así nos conocemos, nos reconocemos, resonamos e intercambiamos conciencia en un contexto de reciprocidad. No nos conocemos sólo por la voz, o por la mirada, sino por un proceso de integración que sucede en el orden implícito, tan real como invisible, en el que es posible experimentar la unidad. Así conocemos detrás del lenguaje de los síntomas un sentido o significado, a la luz de la unidad. Ya el paciente no es un hígado o un corazón o una retina: Es un paisaje humano total, con sus claroscuros. En un código de lectura espiritual, nos reconocemos “desde adentro”, en pasado, en presente, en futuro, totales y sincrónicos. Como somos. Más allá de las máscaras, más allá del dolor, se revela la luz y el amor que se oculta en el símbolo del cuerpo. De ese conocimiento interior, una impresión profunda del alma, nace la sabiduría que enciende la capacidad de responder a la necesidad. Y servir es responder a la necesidad, poner el amor en movimiento, restaurar ese orden en que cada cosa puede ocupar el lugar que le corresponde. Servir es el móvil que mueve todos los motivos, un anhelo genuino del alma que da al fuego de la relación su luz y su calor sanador. Del más puro motivo del corazón surge la in-tensión, una tensión interior creativa que canaliza y da dirección a la energía depositada en la atención. Atender es eliminar el ruido insustancial de la mente concreta, anclada a la inercia del automatismo y la memoria, para introducirse en el universo interior de la intención. En ese espacio sagrado de los más genuinos y puros motivos del corazón, tiene sus raíces el poder de sanar.

SANADORES ESPIRITUALES !!

SANADORES ESPIRITUALES: AGENTES DEL ALTÍSIMO Los mejores sanadores son discretos en su trabajo. Ellos sellaron el ego y dejan al corazón fluir en sereno amor. El tacto de sus manos es cálido y generoso. Tienen manos de Luz! En la parte superior de su cabeza se derrama la Sabiduría Celestial...Y al mismo tiempo, la vitalidad de la tierra besa sus pies. Mientras tanto, los pétalos de loto de sus corazones se abren y se convierten en templos vivos de la Luz sanadora! Son tranquilos y conscientes de su tarea. Saben que es la luz del amor la que sana, no ellos. Están naturalmente satisfechos, los seres divinos velan por ellos. Son la paz perenne! No tienen posturas arrogantes, son simples y alegres. Son muy agradecidos al Gran Espíritu, al Gran Sanador. Transitan la existencia sin juzgar a nadie... son la serena luz! Son sanadores, de los demás y de ellos mismos. Transitan su camino sin deshonrar la ruta de los demás. No hacen daño a nadie, porque son felices. Sus actos son lúcidos! Oh, estos curadores, hermosos y tranquilos, navegan en la luz! Son estrellas encarnadas, actuando en nombre del Altísimo... A menudo, en silencio, ellos abrazan a la humanidad! No esperan nada, sólo abrazan el alma del mundo. Ellos se manifiestan en todas partes, y columnas de luz iluminan sus senderos... A menudo, sienten el dolor del mundo en sí mismos. En esos momentos, se reúnen en oración y aprovechan las elevadas fuerzas y aletean sus manos llenas de luz, bajo el comando del corazón. Y saben que sólo el Gran Sanador conoce lo que hay en sus mentes y almas. Son conscientes de que, mediante el perfeccionamiento de los demás su Karma se disuelve en la luz. Mejorando a los hombres, ellos también se mejoran, y todo el mundo crece. Siempre agradecen a los ángeles de la sanación, por la inspiración de su trabajo. Y dicen, felices: "Señor, nada es mío, todo es tuyo. Incluso yo! Ellos son sanadores y agentes de sanación interdimensional. Están encarnados, pero son estrellas. Sanadores invisibles de los hombres, del Espíritu y de ellos también. Ellos son de la Luz! Traducción: Ángeles Rodeiro