martes, 19 de mayo de 2015

QUE ES PERDONAR

1.- ¿Qué es perdonar? Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua: Perdonar es, entre otras cosas: a.- Remitir la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa el perjudicado por ello. b.- Exceptuar a uno de lo que comúnmente se hace con todos o eximirlo de la obligación que tiene. c.- Renunciar a un derecho, goce o disfrute. Está claro que, como hoy nos vamos a referir al aspecto moral de la acción de perdonar, nuestra definición es la primera: “Remitir la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa el perjudicado por ello.” Y, en base a esa definición, el diccionario llama “perdón” a: a.- La acción de perdonar. b.- La remisión de la pena merecida, de la ofensa recibida o de alguna deuda u obligación pendiente. c.- Indulgencia, remisión de los pecados. Si descomponemos la palabra perdón en sus partes integrantes, nos encontraremos con que: el prefijo “per” significa “máximo”, “superior”, y el sustantivo “don” significa “regalo”. Así que, etimológicamente, al perdonar, hacemos un gran regalo, tanto al otro como a nosotros mismos. Y resto nos indica que los antiguos ya tenían bastante claro el tema del perdón. 2.- Los grandes pensadores, como es lógico, se han pronunciado sobre el perdón, enfocándolo desde distintos ángulos. Vamos a reproducir algunos de sus conceptos: “Un hombre bueno no sólo debe perdonar, sino también desear el bien a su enemigo, de igual manera que el árbol del sándalo, una vez abatido, baña con su perfume el hierro que lo hirió.” (Ania, antiguo libro indio). “Perdonar a nuestros enemigos constituye una bellísima manera de vengarnos, a la vez que un rápido triunfo, conquistado sin apelar a la violencia.” (T Browne, Christian morals). “Es cosa corriente que quienes se perdonan demasiado a sí mismos son más rigurosos con los demás.” (San Francisco de Sales, Introduction à la vie dévote). “Los beneficios deben escribirse en bronce y las injurias en el aire.” (Galileo Galilei, Opere, IX, 198). “No osamos volver a ofender más a quienes perdonan siempre.” (D’Houdetot Dix épines pour une fleur). “La indulgencia es una parte de la justicia.· (J. Joubert, Pensées). “Sus muchos pecados son perdonados porque amó mucho.” (San Lucas, Evangelio 7:47). “El perdón nace del alma generosa.” (Maquiavelo, Pensieri XI, 7). “El perdón nos sitúa por encima de los que nos insultan.” (Napoleón, Pensées). “El ofendido perdona, pero nunca lo hace el ofensor.” (F. Pananti, Avventure e osservazioni, II). “Perdonando una ofensa se puede convertir en amigo a un enemigo y, a un perverso, reducirlo a un hombre de nobles sentimientos. ¡Cuán consolador y hermoso es este triunfo y cuánto supera en grandeza a todas las horribles victorias de la venganza!” (Silvio Pellico, Doveri degli uomini, XIII). “Es humano equivocarse, pero también es humano perdonar.” (Plauto, Mercator II, 2, 43). “Perdona a quien da un paso en falso. Piensa que también tú tienes pies y puedes tropezar.”(Rückert, Weisheit des Brahmanen, 24). “Perdona siempre a los demás, pero no a ti mismo.” (Séneca, De moribus). “Solamente los espíritus valerosos saben la manera de perdonar. Un ser vil no perdona nunca. No está en su naturaleza.” (Sterne, Sermons, 12). “Dios ama a tres clases de hombres: al que no se enoja, al que no renuncia a su libertad y al que no guarda rencor.” (Talmud, Pesachim, 113). “El que se venga después de la victoria es indigno de vencer.”(Voltaire, Saul, 1,2). “El necio aplica todas sus energías a la venganza; el perdón es la venganza de la sabiduría.” (Ch. Wernicke, Überschriften). 3.- El refranero ha sido también pródigo en adagios sobre el perdón, aunque, como todos sabemos, matizados siempre con la sorna y la ironía que los caracteriza. He aquí algunos ejemplos: - Paga el tiro con el tiro y el palo con el palo. - Perdonar al malo es dar al bueno un palo. - Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos? - El perdón sobra donde el yerro falta. 4.- También yo he plasmado por escrito numerosos pensamientos sobre el perdón, de los que valdría la pena rememorar algunos: - Cuando perdonas un daño, tu vida se alarga un año. - Si no perdonas es que no has entendido nada. - El perdón nos enriquece por dentro y por fuera. - Confía en los hombres que saben perdonar. - El vengativo está a años luz del amor y, por tanto, de Dios. - El que perdona es que ama. Y, si ama, merece ser amado. - ¿Es que tú no te equivocas nunca? - Véngate no vengándote. - Si quieres estar sano, perdona a los demás. - El perdón extrae la desazón del plexo solar y la deposita en el corazón convertida en paz. - El perdón no es cosa de la cabeza, sino del corazón. 5.- Con esto tenemos ya una idea, por lo menos gramatical, literaria y consuetudinaria, de lo que es el perdón. Pero nosotros, como estudiosos de la parte oculta de la religión cristiana y como filósofos, no nos podemos quedar ahí. Hemos de seguir profundizando para alcanzar un concepto más exacto porque, sólo si se tienen las ideas claras se pueden luego utilizar correctamente. Y, como he dicho, nos queremos centrar en el aspecto ético o moral del perdón. Vamos, pues, a pensar o, mejor dicho, a filosofar: Tras ver lo que se entiende por perdón, la primera pregunta que se nos ocurre es ésta: 6.- ¿Qué presupone el perdón? A poco que reflexionemos, descubriremos que hacen falta cuatro elementos indispensables: La ofensa, el ofendido, el ofensor y la intención de éste. 7.- ¿Y qué es la ofensa? Está claro que la ofensa no es el ofensor, sino la consecuencia de cierta actuación de éste. Si yo dirijo a otro ciertas palabras, ¿qués es lo que, en realidad, estoy haciendo? Un acto. Pero, ¿un acto bueno o un acto malo? Y aquí sale al paso una nueva pregunta: ¿Es que hay actos buenos y actos malos per-se? Shakespeare dice :”No hay actos buenos ni actos malos. Es el pensamiento el que los hace así”. A poco que pensemos, llegaremos a la conclusión de que un acto no es ni bueno ni malo en sí. No está en su naturaleza ser bueno ni ser malo. Es siempre aséptico. ¿Entonces? Nos falta algo. Algún elemento que haga que la acción de pronunciar esas palabras resulte buena o resulte mala. Y ¿cuál es ese elemento imprescindible? La intención, no cabe duda. Si yo golpeo a alguien sin querer, nadie pensará que lo he ofendido, aunque el acto sea el mismo que cuando quiera ofenderlo. Es, pues, mi intención de ofender o de dañar o humillar lo que hace que mi acto sea o no reprobable, por alterar o no la armonía anterior a su producción. Pero, sigamos pensando: Si lo que hace que mi acto resulte ofensivo es mi intención de ofender, no cabe duda de que el que se ofenda con mi acción debe conocerla. Porque, si no la conoce, si no sabe cuál era mi intención, no tendrá ningún motivo para ofenderse. Y eso, mi intención, es algo que realmente, ni el ofendido ni nadie conocerá nunca. Es decir, que habrá de imaginarla o suponerla. En efecto: Si yo dirijo esas palabras a alguien y no me oye, el otro no se ofenderá. En cambio, si me oye, tanto si no ha habido mala intención por mi parte pero me la atribuye, como si la ha habido y me la atribuye también, él se ofenderá. Pero en ambos casos mi acción habrá sido la misma. ¿Dónde está, pues, la ofensa?¿Qué es lo que el otro me ha de perdonar? ¿Mi intención verdadera, que él no conoce ni conocerá nunca, o la que él me atribuye? Indudablemente, ésta última. Y, ¿resulta lógico que él me tenga que perdonar a mí algo que él me atribuye? Porque, de quién es esa atribución? Del ofendido. Luego, el perdón consiste sólo, desde el punto de vista del ofendido, en tener por inexistente la intención que él mismo adjudicó al ofensor. ¿Y ocurrirá igual con cualquier otro acto? Por supuesto. Siempre. El ofendido, para perdonar, no hace sino borrar su propia actuación y no la del ofensor. Imaginemos, para comprobarlo, que alguien me dispara un tiro y me hiere. Objetivamente, en el mundo físico, es un acto con su correspondiente consecuencia. Pero en el mundo del deseo habrá necesariamente una intención, porque en la génesis de todo acto voluntario está antes la intención que la acción. Y la intención es el deseo de producir en otro ser u objeto algún efecto con nuestra acción. Pero, en base a lo antes visto, ¿yo podré declararme ofendido por el que me disparó? Porque, puede que tuviera intención de herirme o, incluso, de matarme, pero yo nunca lo sabré. Puede que, antes de disparar, me dijese que me iba a matar, en cuyo caso tendré más datos para sentirme ofendido. Pero ¿y si el otro hablaba en broma? ¿O si se sentía amenazado por mí y, simplemente, se defendió? ¿O si pretendió sólo asustarme y se le disparó el arma? ¿O si, sencillamente, estaba loco? Son supuestos distintos, aunque la acción y su consecuencia son las mismas. Sólo varía la intención del otro, que yo no conozco ni conoceré nunca, sino que le atribuyo en base a los datos que tengo. Y en todos los casos me sentiré igualmente ofendido, lo cual no es justo. El resultado de toda esta disquisición es que yo sólo podré perdonar la intención que yo mismo he imaginado y atribuido al otro. Y, consecuentemente, lo único que puedo hacer es perdonarme a mí mismo por esa atribución de intenciones, porque ésa sí que la conozco. ¿Y qué ocurre cuando alguien me dice: “fulano cuenta esto y aquello de ti” y yo me siento ofendido, dando por buenas las intenciones que el “correveidile” atribuye al otro? Pues ocurre lo mismo: que yo me ofendo por la atribución que hago al presunto ofensor de una intención dañosa en contra mía y cuyas palabras ni siquiera he escuchado. ¿Qué tendré, pues, que perdonarle al ofensor? Su mala intención, si la tuvo. Pero tendré que perdonarme a mí mismo la atribución de intención que le he hecho. 8.- ¿Quién ha de perdonar, a quién y qué? El ofensor, si no tuvo mala intención, tendrá que perdonar al ofendido la imputación que le hizo de tenerla. Y, a sí mismo, la mala intención, si la tuvo. Y el ofendido deberá perdonar al ofensor la mala intención, por si la tuvo, cosa que él nunca sabrá. Y, además, deberá perdonarse a sí mismo la imputación de mala intención al ofensor. No se perdonan, pues, las consecuencias, sino las por Francisco-Manuel Nácher

lunes, 18 de mayo de 2015

PARA QUERERSE A UNO MISMO

PARA QUERERSE A UNO MISMO- LAURO TREVISÁN PARA QUERERSE A UNO MISMO ( del libro EL PODER INFINITO DE LA ORACION) Padre Celestial, ahora reconozco que nací como obra maestra de tu amor, por eso me considero una criatura maravillosa, perfecta, llena de cualidades, inteligente, bonita, radiante, saludable y creativa. Miro a mi interior y contemplo la dimensión infinita de mi ser. Mi cuerpo es el templo del Altísimo y mi mente es la Morada del Padre. Soy todo, porque Dios está en mi y soy único en mi individualidad, porque el gran Artista no se repite. Sí, Padre Celestial, ahora yo se que Tú me has hecho una obra maestra y firmaste abajo, y permaneces en mi, para que esta obra nunca más se deteriore. ¡ Qué hecho admirable! Gracias Padre porque me has hecho asi. Me gusto a mi mismo, porque todo lo que tú haces es bueno y grandioso. Me gusto a mi mismo porque me iluminaste de amor. Gusto de mi mismo porque reconozco este mundo tan elevado, tan bonito, tan querido, tan tierno y tan amoroso que creaste en mi. Padre, ¡ cuánto me amas para haberme creado con todas estas cualidades! . Ahora me siento feliz, Padre Celestial por lo que soy, con lo que soy, y te doy gracias con mucho amor. Amén.. Del libro EL PODER INFINITO DE LA ORACION POR LAURO TREVISÁ

P A L A B R A

P A L A B R A Hoy se nos recuerda el poder de la palabra. Es verdad que con la palabra podemos hacer mucho bien pero también mucho mal. Las palabras pueden ser usadas para unir, para construir. Y también para separar y destruir. “Trato de curar y no herir”, dice el antiguo mantram de unificación, y es bueno recordarlo con frecuencia para actuar en consecuencia. Hablar bien, hablar lo justo, hablar desde la ecuanimidad y del equilibrio, hablar desde el amor, es asignatura que la mayoría de los humanos tenemos pendiente en diferentes grados. Y así como el sonido de la voz de los niños nos cura, nuestra palabra puede también ser curativa. Trabajo hermoso el que tenemos por delante. Hay mucho que hablar sobre los poderes de la palabra: cómo crea formas, cómo actúa sobre los órganos psíquicos y físicos no sólo de aquellos que ella menciona, sino también de aquellos que la pronuncian y de aquellos que la escuchan. Saber ser justos, moderados y precisos con sus palabras, es una de las mayores cualidades que existen. Así cómo escribimos con una pluma, también escribimos con la lengua. Cada palabra es ya una carta que se dirige no sólo a los seres humanos, sino a todas las entidades que habitan la naturaleza. Cualesquiera que sean las criaturas, debemos esforzarnos en hablarles con una lengua de oro. Sí, porque la lengua de los humanos puede ser de diversos materiales: plomo, cobre, hierro, estaño, plata y oro. Una lengua de oro ilumina y calma las almas.

LA ENERGIA PURA DEL AMOR

LA ENERGIA PURA DEL AMOR A través de las distancias siderales, la energía pura del Amor se transmite casi instantáneamente. No existen ni el tiempo ni el espacio para las energías puras que circulan por el Universo, que lo abastecen, y que lo llenan de vida y de Luz. La energía es emanada desde la Fuente de energía principal, situada en un elevado plano sideral. Es cuidada directamente por el Comando Celeste Central que es una Jerarquía Superior de pureza y Luz encargada de proteger y distribuir las energías creadas por el Todopoderoso, o Energía-Una Universal. Esta última posee una purísima vibración y calidad, y debe ser distribuida, clasificada y reciclada para ser enviada a los distintos planos de existencia. Esta transmutación, reajuste y catalización de energías puras se realiza a través de los espejos, que son los encargados de recibir la energía y re-distribuirla según las características vibratorias de cada plano, de acuerdo con la diferente forma de Servicio que se ha de realizar en cada uno de ellos. En un plano tan denso como el que corresponde al planeta Tierra, es necesaria de manera muy precisa y delicada, la acción de los espejos. La densidad de la Tierra es tal, que la recepción sin adaptadores de la altísima frecuencia de la energía pura sin descodificar sería tan fuerte, que los seres se fundirían, se desintegrarían al recibirla. Así pues, en vuestro planeta, la energía pura se recibe en muy pequeñas cantidades, en relación a la Fuente. La proporción es de menos de una millonésima parte, con respecto a ella, y es por esta razón también que los seres no pueden avanzar con rapidez, y por ello el proceso evolutivo se torna tan lento y costoso. También es por esta razón que la energía pura no se puede depositar en cualquier parte, porque se pierde con gran facilidad. Es necesario, por lo tanto, lo que se llama un Santuario. Así se denomina el lugar especial y específico en que se pueden depositar las energías puras cósmicas para que los seres espejo puedan abastecerse de ellas con el objeto único, desinteresado y amoroso de transmitirlas allí hacia donde ellas mismas, en su propia inteligencia, deban dirigirse según las necesidades. Es por esto que los seres-espejo necesitan preparar un lugar físico adecuado, con unas ciertas características que permitan la instalación, en la materia, de estas energías, que nada tienen que ver con el caos que reina a vuestro alrededor en el plano tridimensional. Muchos han sido, a lo largo de la historia, los lugares, grandes y pequeños, donde tales energías han sido preservadas y cuidadas a través de las diferentes civilizaciones que han poblado la Tierra. Templos, Santuarios, Iglesias, montañas, lugares sencillos tales como casas, grutas y escondrijos, han sido depositarios, a través de milenios, de la Energía-Vida. La razón por la que ha de preservarse y resguardarse la energía superior, es porque es muy codiciada por los seres involutivos, por lo que hay que protegerla de tales fuerzas y entidades. Estas entidades separativas desean apoderarse por la fuerza de las energías puras para multiplicar sus poderes negativos. La energía pura, manipulada por los magos negros puede fortalecer, momentáneamente, el poder de éstos, aunque tenga tan sólo una cierta duración y alcance. Ya que en sí, la energía es neutra, sólo puede tomar, hasta cierto punto, las características del que las utiliza. Pero todo es perfecto en el Universo, y dichas fuerzas utilizadas para la separatividad, el mal, o el interés egoísta, se agotan rápidamente, y no se vuelven a regenerar.Es así que sólo los seres vibratoriamente puros, es decir, con cierto nivel de pureza adquirida a lo largo de encarnaciones, pueden llegar a recibir y a transmitir estas energías. El ser-espejo que se convierte en receptor-transmisor de la energía pura, deberá tener ciertas características: a) Que sea puro de corazón, cualidad adquirida por su propio mérito evolutivo. b) Que sea totalmente desinteresado. c) Que esté absolutamente entregado a su labor, a su Servicio como espejo, como parte de la Entrega Mayor al Plan Evolutivo del Padre con expresión en todas las formas a su alcance. d) Que su grado de purificación sea aceptable. e) Que realice su Servicio con pureza. f) El Servicio se puede realizar en total conciencia, es decir, en conciencia también de los cuerpos inferiores y en conocimiento de la personalidad; o sólo con la participación de la conciencia desde el plano etérico hacia los planos superiores. La conciencia plena del Servicio a Servicios que se están realizando no es necesaria. En realidad, son muy pocos los seres con conciencia plena de los Servicios que realizan en los distintos planos de expresión del Ser.También son muchos los seres portadores y transmisores de energías puras que no lo saben en su personalidad. Esto carece de importancia en la forma, aunque sí es importante que el ser espejo reúna los otros requisitos anteriormente mencionados. Cuando la personalidad puede dañar un Servicio, se anula su participación en éste. g) Además, todo ser espejo necesita tener un Santuario propio, un lugar físico en el que depositar las energías y acudir a él para que se pueda producir correctamente el proceso de recepción-transmisión de energías. Para que nos entendáis este último requisito, podremos un ejemplo: ante una sequía inminente, necesitaríais preservar agua, y necesitaríais construir un pozo para conseguirla. Este sería un lugar, en el que periódicamente, podríais acudir a sacar el agua que fuerais precisando, según las circunstancias. El pozo que necesitáis para las energías, es vuestro Santuario. Debido al altísimo grado de densidad existente en el planeta, las energías puras no se mantienen en cualquier parte. Al igual que el agua necesita de un pozo, las energías puras necesitan de un continente específico. En un lugar mezclado con energías densas, no pueden ni deben subsistir las energías puras. Entended que la energía es UNA, pero sus distintos niveles de expresión en luz y pureza pueden llegar a ser incompatibles si existe mucha diferencia entre dos niveles vibratorios. Así pues, las energías densas con incompatibles con las energías puras. Es importante seguir por la senda de la Luz y del Amor, con paso firme y decidido. Habrá trabajo y habrá movimiento, porque así ha de ser para que las fuerzas se movilicen en materia. Para movilizar y disponer de las fuerzas puras, hay que vencer la inercia, que es grande y más para estos trabajos. Pero la ayuda también va a ser grande y todo resultará si se actúa según las instrucciones internas. Os dejamos con el recuerdo de la verdad y la pureza, y con la alegría de la Nueva Humanidad impresa en vuestro corazón. Paz y Amor A través de los mundos estelares. (Recibido de Trabajadores de la Luz)

FLUYE EL RITMO UNIVERSAL

FLUYE AL RITMO UNIVERSAL Fluye al ritmo universal de todas las cosas… no propicies situaciones, ni manipules acontecimientos pues te alejas de la ‘magia’… Todo es perfecto, todo está como ha de estar, todo es como ha de ser en este preciso instante… acepta sin luchas y camina confiado, no pretendas anticiparte a lo que es natural… tan sólo así a tu existencia acudirá lo que precises en el momento oportuno, tus necesidades quedarán cubiertas sin ningún esfuerzo, lo que necesites saber aparecerá ante tí… al igual que el camino despejado para transitar desde la absoluta belleza, el amor puro, la paz tan ansiada… el corazón con alas… El universo es sabio y sabe lo que es bueno para tí, lo que necesitas, cuando y porque… no pretendas saber mas que ÉL, porque eso tan solo traerá sufrimiento y resistencias a tu vivir, porque no le sintonizas… Desde ahí no existen ni las rivalidades ni los fallos, ni el dinero ni las necesidades materiales, el universo no entiende de esas emociones negativas… pues hay de todo para todos lejos del sistema de los hombres… aunque exista ese sistema lo utilizas a tu favor, en lugar de que él te utilice a tí, quedas por encima de él de la mano del ser que realmente gobierna el mundo, y así te guía… Si das simplemente porque sale de tí, sin expectativas, el universo ya te compensa y escoge el como, el quien y el cuando… el flujo divino está por encima de las leyes de los hombres al igual que su ‘justicia’… por eso hay que elevarse para sentirlo y vivir desde ahí… situarse por encima de los acontecimientos cotidianos entendiéndolos, así como entendiendo a las personas que nos rodean porque sabes lo que eres y a donde perteneces… a eso se le llama Amor, que no es mas que comprensión que deja atrás la ignorancia que nos hace sufrir… entender que el universo rige nuestras vidas porque formamos parte de él y que no somos nosotros, con nuestras manipulaciones desconectadas que encima nos alejan… todo es posible en el universo, la magia existe y tiene ese nombre debido a nuestra ignorancia… pero la magia no es mas que Amor envuelto en conocimiento… ‘Ama a tu prójimo como a tí mismo’, para ello es imprescindible amarse y entenderse primero… ♥ Feliz vuelo desde el corazón con alas… o Amor incondicional… la libertad jamás había sido tan verdadera… Sonia C.

domingo, 17 de mayo de 2015

LIMPIA TU MENTE

LIMPIA TU MENTE Y TODO SE LIMPIARA Le decían: ¿Cómo sabremos qué nos enseña el atardecer, y cómo nos enseña la mañana y cómo nos trae conocimientos cualquier circunstancia? Y El así contestaba: Cada cosa fuera de ti es un espejo donde te miras. Si la nube de la angustia llena el horizonte de tu corazón, verás una nube de angustia en cada corazón. Si la calma viene a sentarse en medio de tu pecho, verás que cada uno también lleva sentada la calma en su pecho. Si tu cabeza es la guarida donde se esconden pensamientos de odio, de rencor o de envidia, cuando camines por las calles y las plazas de la vida sólo verás pasar por ellas al Odio, y sentado en las bancas al Rencor, y en cada esquina a la Envidia. Y dirás: ¡Desearía volar mas allá de esta ciudad porque está contaminada y quisiera salir de ésta casa, para sentir el campo limpio y su Pureza! Y yo te digo: Limpia tu mente y todo se limpiará. Limpia tu corazón y todo se limpiará. Limpia tu cuerpo y todo estará limpio. Ignorante es aquel que, viendo lo de fuera sucio, no se da cuenta de su suciedad y dice: Me adentraré en mi corazón para limpiar mi templo, porque su altar está sucio y su luz atenuada. Ignorantes son aquellos que pretenden limpiar su templo en el templo de los demás, y todos los días y todas las noches de su existencia piensan que el mal está fuera de ellos y no en su corazón. Mira los centzontles y mira los jilgueros y mira el cocoztli, ¿quién podría decirles: tu canto no es armónico? Mira los sauces, y los ocotes, y los ahuehuetes ¿quién podría decirles: tu crecimiento no es armónico? ¿Cómo entonces, podría decirse esto del hombre? ¡Cuánto aprendería un espíritu crítico si supiera que se está criticando en voz alta a sí mismo, cuando critica a alguien! Cada cosa tiene su lugar, y cada uno tiene su camino. Sólo aquel que no lo conoce sigue los caminos de otros, hasta que al fin, encuentra el suyo. ¡Bendito el día en que lo encuentra, porque ese día ha nacido de nuevo! Sólo a partir de ese momento le dirán algo los atardeceres, le dirán algo las mañanas, y le hablarán las flores. Empezará a caminar con la Naturaleza, y su lengua será como la de los pajarillos, sus manos serán como ríos, y sus ojos serán la Vida que mira a la vida. Del Libro: Así hablaba Quetzalcóatl Por: Caiatl Acotl

EL FUEGO

El fuego, la individualidad, el yo. Es interno, se nos dice que debemos ser quienes se supone que somos, no sea ninguna otra cosa. Tenemos una fuerza de vida y energía que si la aprovechamos podría causar más daño que una explosión atómica. Pero tenemos que practicar la armonía y la frecuencia. Nos encontramos con nuestra propia frecuencia y podemos elevarla para que concuerde con otra y armonizar, hacerla coincidir y no competir con ella o cualquier otra cosa, o será destruida. (Extracto de la reunión con Robert Morning Sky, un Apache/Hopi pura sangre.)